En Vuoto a restare, Giulia Pirrello convierte siete utensilios de vidrio soplado en una pequeña interferencia sobre la mesa: una invitación a comer con menos automatismo y más atención.
En Albedo, Giovanni Ozzola convierte el recorrido expositivo en una experiencia donde el cuerpo, la espera y la mirada transforman nuestra relación con el paisaje.