25.05.2026. Berlin
Entrevista por: Aurora Domínguez Mata

Los iF DESIGN AWARD son uno de los termómetros más precisos del diseño contemporáneo, con más de siete décadas de historia y miles de candidaturas anuales, el premio ha sabido ampliar su mirada desde la forma y la función hacia cuestiones como el impacto social, la sostenibilidad o el bienestar psicológico de las personas. En esta conversación, Uwe Cremering, CEO de iF International Forum Design GmbH, responde a nuestras preguntas sobre cómo la arquitectura y el interiorismo se están transformando a partir de entornos híbridos de trabajo y nuevos criterios de evaluación donde la experiencia humana y la responsabilidad se convierten en el verdadero centro del proyecto.

Fotos: Marlena Waldhausen, Liesa Johannssen, Sophie Kirchner
Aurora Domínguez: Los iF DESIGN AWARD llevan más de 70 años premiando la excelencia en diseño. ¿Qué ha cambiado en este tiempo en cuanto a lo que el jurado considera “buen diseño” y qué permanece inalterable?
Uwe Cremering: Si observamos más de 70 años de iF DESIGN AWARD, se ve con mucha claridad cómo se ha ampliado el concepto de “buen diseño”. Mientras que en los primeros años el foco estaba sobre todo en la calidad formal, la funcionalidad y la ejecución perfecta, hoy evaluamos el diseño de forma mucho más holística. Para nuestro jurado no solo cuentan la calidad estética y técnica, sino también la relevancia social de una propuesta, su impacto sostenible, la experiencia de usuario, el efecto emocional y el uso responsable de los recursos.
Lo que, sin embargo, permanece inalterable es el núcleo de lo que define el diseño: el buen diseño mejora la vida de las personas. Resuelve problemas relevantes, es claro, honesto y cuidadosamente realizado, y asume responsabilidad.

AD: Con casi 11.000 inscripciones procedentes de más de 66 países en 2025, el premio es un auténtico barómetro del diseño global. ¿Qué tendencias habéis observado este año en las categorías de Arquitectura e Interiorismo?
UC: Las inscripciones al iF DESIGN AWARD 2026 muestran con mucha claridad hacia dónde se dirigen globalmente las disciplinas de arquitectura e interiorismo. En arquitectura vemos un claro retorno a materiales sencillos y duraderos y una fuerte apuesta por estrategias low-tech que reducen la carga ecológica. La arquitectura adaptable es decir, edificios capaces de transformarse a lo largo de su vida útil, gana cada vez más relevancia. Además, surgen cada vez más espacios híbridos que mezclan trabajo, aprendizaje, comunidad y cultura.
En interiorismo se imponen los llamados “soft environments”: espacios táctiles, cálidos y acústicamente estudiados que sitúan el confort y la regeneración en el centro. La biofilia, los materiales regenerativos y la influencia de la luz natural son temas clave. Paralelamente, el oficio artesanal está viviendo una nueva valoración. Muchos proyectos combinan una tecnología precisa con una profundidad material de raíz cultural; es una tendencia que recorre gran parte de los trabajos premiados.
AD: En la categoría de Arquitectura, ¿qué criterios diferencian un proyecto realmente merecedor de premio de otro que es simplemente “correcto” desde el punto de vista técnico?
UC: Un proyecto de arquitectura sobresaliente es mucho más que técnicamente correcto. Lo que convence a nuestro jurado es una postura clara y comprensible. Un proyecto premiado posee una idea conceptual potente que se hace legible en la escala, en la elección de materiales y en la calidad espacial. La sostenibilidad no se añade de forma decorativa, sino que está integrada como principio en el propio diseño.
Igualmente importante es el efecto sobre las personas: ¿cómo apoya la arquitectura a sus usuarios? ¿Cómo genera atmósfera, orientación, interacción social? Y, por último, la excelencia se manifiesta en la ejecución artesanal y en la coherencia de los detalles. Precisamente esta combinación de actitud, impacto y calidad caracteriza a los ganadores del iF DESIGN AWARD 2026.

AD: El interiorismo se ha consolidado cada vez más como disciplina autónoma dentro del premio. ¿Cómo valoráis la relación entre la arquitectura del edificio y el diseño interior? ¿Son inseparables o cada vez más autónomos?
UC: Observamos ambas cosas: una profunda vinculación y, al mismo tiempo, una autonomía creciente. En muchos de los proyectos galardonados, arquitectura e interiorismo forman una unidad inseparable, especialmente cuando el espacio interior prolonga la visión arquitectónica y la vuelve más intensamente experiencial. Paralelamente, en ámbitos como hospitality, retail o corporate interiors vemos una autonomía cada vez mayor. En estos contextos, el interiorismo se convierte en una forma de expresión cultural propia.
Lo decisivo no es tanto si ambos campos “deben” ir juntos, sino que generen una visión global coherente.

AD: Proyectos como el campus de Beiersdorf en Hamburgo, ganador de un iF GOLD, establecen un nuevo estándar para los espacios de trabajo. ¿Crees que el lugar de trabajo está liderando la transformación del interiorismo contemporáneo?
UC: Sí, sin duda. Los entornos de trabajo son hoy uno de los campos de experimentación más dinámicos para el interiorismo contemporáneo. El Beiersdorf Campus, uno de nuestros ganadores iF DESIGN AWARD 2025 GOLD, muestra de forma ejemplar hasta qué punto las empresas reflexionan sobre cultura, intercambio, salud e identidad.
La transformación del trabajo de la presencia al modelo híbrido, del control a la confianza exige nuevas soluciones espaciales. La oficina se entiende hoy como una herramienta estratégica: debe fomentar la creatividad, posibilitar comunidad y ofrecer buenas condiciones a las personas. Como resultado surgen espacios que fijan nuevos estándares técnicos, sociales y formales. En muchos casos, el lugar de trabajo está efectivamente liderando la evolución del interiorismo.
AD: Desde 2024, la sostenibilidad y el impacto social representan el 20% de la puntuación total del iF DESIGN AWARD. ¿Cómo se refleja eso concretamente en la evaluación de proyectos de arquitectura e interiorismo?
UC: Desde 2024, la sostenibilidad y el impacto social representan el 20% de nuestra evaluación global, y ese peso tiene efectos muy concretos. En los proyectos de arquitectura e interiorismo analizamos, entre otros aspectos, el ciclo de vida y la huella de CO₂, el uso de materiales circulares, los conceptos de desmontaje, la capacidad de adaptación de un edificio y la cuestión de qué valor añadido genera un proyecto para sus usuarios y para la comunidad.
La accesibilidad y la inclusividad desempeñan también un papel cada vez más relevante. Muchos de los proyectos premiados en 2026 muestran que la sostenibilidad ya no se entiende como un añadido, sino como parte integral de un buen diseño. El impacto se ha convertido en un factor central de calidad.
AD: El concepto “Form follows Feeling” –que algunos de los proyectos ganadores proponen– invierte la lógica funcionalista clásica. ¿Pasa el bienestar del usuario a ser el verdadero punto de partida del diseño y ya no su consecuencia?
UC: Esto es algo que percibimos de forma muy clara. Muchos de los proyectos ganadores de 2026 comienzan su diseño no desde la forma o la función, sino desde la experiencia humana. ¿Cómo se siente el espacio? ¿Cómo actúa sobre el cuerpo y la psique? ¿Cómo influye en las interacciones sociales? Estas preguntas se sitúan hoy al inicio de muchos proyectos.
De este modo, el pensamiento funcionalista se invierte: el bienestar ya no es el resultado, sino el punto de partida. Este enfoque no solo es interesante desde el punto de vista formal, sino que también está científicamente respaldado, y muestra que la arquitectura y el interiorismo actuales se orientan con más fuerza hacia la humanidad y la calidad sensorial.

AD: ¿Puede el interiorismo —materiales, luz, acústica, biofilia— tener un impacto real y medible en la salud mental de las personas? ¿Ves este enfoque en los proyectos presentados?
UC: El interiorismo puede tener, de forma comprobable, un impacto medible en el bienestar psicológico. La luz, la acústica, la materialidad, las proporciones espaciales y los elementos biofílicos reducen el estrés, favorecen la concentración y mejoran las interacciones sociales. Muchos de los proyectos presentados en 2026 utilizan este conocimiento de manera muy consciente.
Especialmente en los ámbitos de educación, salud, hospitality y entornos de trabajo, vemos espacios que no solo funcionan, sino que están concebidos específicamente para la regeneración, la desaceleración o el trabajo focalizado. El interiorismo se está convirtiendo cada vez más en una herramienta para la salud mental, y eso se refleja de forma muy elocuente en muchos de los proyectos ganadores.
AD: Habéis concedido el iF Design Lifetime Achievement Award a Dieter Rams en 2024, a Lord Norman Foster en 2025 y a Patricia Urquiola en 2026. Los tres representan filosofías de diseño muy diferentes. ¿Qué mensaje quería transmitir iF con estas tres decisiones consecutivas?
UC: Con la distinción de Dieter Rams en 2024, Lord Norman Foster en 2025 y Patricia Urquiola en 2026 queríamos enviar un mensaje muy claro: la excelencia en diseño es plural, pero siempre basada en valores.
Dieter Rams representa la reducción radical, la claridad intemporal y una actitud profundamente ética hacia el producto y el consumo. Lord Norman Foster encarna la visión tecnológica, la innovación constructiva y el impacto de la arquitectura a gran escala en nuestras ciudades e infraestructuras. Patricia Urquiola, por su parte, representa una dimensión del diseño profundamente humana, sensorial y experimental, con una fuerte impronta material y emocional y una gran proximidad a la vida cotidiana de las personas.
Al honrar a estas tres personalidades de forma consecutiva, iF deja claro que no premiamos un lenguaje formal concreto ni una única escuela, sino la actitud, la responsabilidad y el impacto, en disciplinas y formas de expresión muy diversas. Un buen diseño puede ser estrictamente reducido, altamente tecnológico o emocional y experimental. Lo decisivo es si refleja nuestro presente, mejora nuestro futuro y beneficia de forma tangible a las personas.

AD: Los estudios de arquitectura españoles tienen una larga tradición de autoría con gran reconocimiento internacional y, sin embargo, su presencia en los iF DESIGN AWARD sigue siendo discreta en comparación con Alemania, Japón o China. ¿Qué tipo de proyectos de arquitectura tienen más posibilidades de destacar en el concurso y qué debería tener en cuenta un despacho español antes de presentarse?
UC: La arquitectura española goza de un enorme reconocimiento internacional porque es conceptualmente sólida, atenta al material y profundamente humanista. Sin embargo, para destacar en el iF DESIGN AWARD, un proyecto no solo debe mostrar identidad local, sino también ofrecer una respuesta a desafíos globales: energía, recursos, urbanismo, espacios sociales, nuevos modelos de trabajo.
Los proyectos que muestran una postura clara, siguen una idea espacial precisa e integran soluciones sostenibles de forma convincente tienen muy buenas posibilidades. Los estudios españoles deberían prestar especial atención a presentar la calidad de sus proyectos de manera que resulten comparables a escala internacional. La cuestión decisiva es: ¿qué hace que este proyecto no solo sea arquitectónicamente bueno, sino socialmente relevante? Son precisamente ese tipo de trabajos los que convencen a nuestro jurado.

