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RETRATOS SUPREMOS

Siempre sale a relucir un orgullo nacionalista cuando alguien del país surge en el exterior de forma exitosa. Sólo en esa primera instancia, ya es agradable enfrentarse a la obra de un artista colombiano, y en ese sentido, es un honor para el Museo de Arte Moderno de Bogotá recibir en donación estas piezas fotográficas de talla mundial.

Luego viene la prueba de fuego; enfrentarse a la obra por sí sola olvidando la providencia de su autor. ¿Cómo es la obra?, ¿se sostiene?, ¿cómo luce?, ¿de qué habla?, ¿qué transmite?
Pues definitivamente las fotografías de Ruven Afanador pasan el examen con excelente calificación.

Yo seré tu espejo es la exposición que reúne 80 retratos de personajes en su mayoría mundialmente conocidos. Estas imágenes provienen de diferentes series fotográficas y se juntan hoy en un solo espacio enlazadas, como su nombre lo indica, en la relación entre retratador y retratado.

Esta compleja interacción entre quien está frente a la cámara y quien está detrás de ella contrasta con la relativa frescura con que el espectador observa el resultado en la sala de exhibición: éste se deja sorprender por la belleza y la elegancia, Afanador hace inmersión absoluta dentro de su cámara y el fotografiado siente la fuerte presión de actuar de sí mismo para satisfacer al lente.
Héctor Abad hace énfasis en los problemas de este último: “En el altar tradicional de los sacrificios se extraía el corazón; en el altar de Afanador te sacarán el alma. Si no te entregas, peor para ti, pues será más doloroso, y en tu gesto inauténtico saldrá a flote tu condición de no persona, es decir, de vacío animado, de autómata.”

Ruven Afanador no puede sacar del modelo lo que éste no le entrega, y para catalizar la reacción, lo dota de algunos elementos inesperados. En algunas ocasiones es el fotógrafo quien tiene posición de poder sobre el modelo, y en otras, viceversa. No es una competencia, se trata simplemente de la interacción de dos personajes con carácter particular en unos momentos que carecen de cotidianidad y que no se repetirán jamás.

Sabiendo encontrar belleza tanto en el cuerpo masculino como en el femenino, en las formas gráciles, y también en la mueca, en la leve deformación, y en la exageración de lo particular, Ruven Afanador crea imágenes tan sencillas como hermosas.

El blanco y negro, que a todos los artistas coquetea, reina en esta exposición. Y aunque algunas de estas fotografías también tienen versión a color, es evidente que para hacer una buena toma en blanco y negro no basta con retirar el color en photoshop. Ruven Afanador debe entrar a comprender tanto el color como la ausencia de éste en cada toma para que el resultado sea impecable en ambas versiones.

Es así como en Yo seré tu espejo se muestra el ojo de este fotógrafo que encuentra formas invisibles para el mundo del movimiento, y que hace del cuerpo humano un objeto escultórico, sacando lo mejor de cada personaje.

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