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Casa Tejida; vivir entre la casa y el bosque

15.09.2026. Nocaima

Casa Tejida, Cundinamarca, Colombia. Photos by Federico Cairoli. Courtesy of Santiago Pradilla + Zuloark.

En una ladera cafetera de Nocaima, Cundinamarca, Colombia; Casa Tejida aparece entre el bambú como una estructura ligera, elevada y abierta al paisaje. La proyectaron Santiago Pradilla y Zuloark junto a una red de constructores, artesanos y habitantes de la vereda Fical. Su presencia no es monumental, se compone de madera, teja, diagonales, paneles de fibra natural y una gran cubierta inclinada arman un refugio cálido que parece sostenido por el bosque.

La casa se ubica en una zona rural de difícil acceso, a alrededor de una hora y media de Bogotá, donde conviven cultivos de café y caña, bosque, bambú y una biodiversidad intensa, donde la pendiente no se aplana para recibir la construcción. La vivienda se instala perpendicularmente al terreno, apoyada sobre pilotes y piezas de madera que apenas tocan el suelo. Así evita grandes movimientos de tierra, libera la escorrentía y conserva la continuidad del jardín, la vegetación y el desnivel.

On a coffee-growing hillside in Nocaima, Cundinamarca, Colombia, Casa Tejida emerges among the bamboo as a light, elevated structure open to the landscape. Designed by Santiago Pradilla and Zuloark together with a network of builders, artisans, and residents of the Fical community, its presence is far from monumental. Wood, clay tiles, diagonal elements, natural-fiber panels, and a large pitched roof come together to form a warm shelter that seems to be held up by the forest.

The house is located in a remote rural area, about an hour and a half from Bogotá, where coffee and sugarcane crops coexist with forest, bamboo, and intense biodiversity. Here, the slope is not flattened to accommodate the construction. Instead, the house is set perpendicular to the terrain, resting on stilts and wooden elements that barely touch the ground. This avoids major earthworks, allows rainwater runoff to continue naturally, and preserves the continuity of the garden, vegetation, and existing slope.

Casa Tejida, Cundinamarca, Colombia. Photos by Federico Cairoli. Courtesy of Santiago Pradilla + Zuloark.

Desde lejos, la cubierta marca la silueta del proyecto. Su perfil alto, casi triangular, protege un interior de doble altura y da a la casa una presencia reconocible entre los árboles. De cerca, todo se vuelve más táctil: la textura de las tejas, las tablas oscuras de la fachada, los pernos y placas metálicas, el entramado de vigas, los apoyos inclinados que descienden hacia la tierra. La estructura es así el lenguaje visual de la casa.

El sistema constructivo se organiza a partir de módulos de madera repetidos cada 126 centímetros, una referencia a las construcciones palafíticas colombianas. Entre cerchas, columnas, diagonales y uniones metálicas, la vivienda funciona como un gran ensamblaje. Cada pieza cumple una tarea estructural y, al mismo tiempo, construye la atmósfera interior. Vigas que ordenan las vistas, diagonales que recortan la luz y encuentros de madera que vuelven visible el tiempo de la obra.

From a distance, the roof defines the silhouette of the project. Its tall, almost triangular profile shelters a double-height interior and gives the house a distinctive presence among the trees. Up close, everything becomes more tactile: the texture of the tiles, the dark wooden boards of the façade, the bolts and metal plates, the network of beams, and the angled supports descending toward the ground. The structure thus becomes the visual language of the house.

The construction system is organized around repeated wooden modules set 126 centimeters apart, a reference to Colombian stilt-house construction. Between trusses, columns, diagonals, and metal joints, the house functions as one large assembly. Each element performs a structural task while simultaneously shaping the interior atmosphere: beams frame views, diagonals cut across the light, and wooden joints make the time and labor of construction visible.

Casa Tejida, Cundinamarca, Colombia. Photos by Federico Cairoli. Courtesy of Santiago Pradilla + Zuloark.

La experiencia cambia a medida que se atraviesa. Primero aparece una entrada baja, cercana al suelo, pensada como un pequeño umbral para quitarse los zapatos. Después, el espacio se abre y aparece la cocina, la mesa larga, la sala, las plataformas para dormir y los corredores se suceden en un ambiente continuo. No hay una cadena de habitaciones cerradas ni una distribución que obligue a usar cada rincón de una sola manera. El suelo de madera funciona como una superficie amplia para sentarse, descansar, comer, conversar o simplemente mirar la montaña.

La casa tiene algo de campamento sofisticado y algo de taller doméstico. La mesa larga ordena la vida común; las hamacas, los bancos bajos y los colchones sobre plataformas introducen una manera más horizontal y relajada de habitar. La escalera metálica conduce a zonas altas y compactas, mientras que los grandes planos de fachada se abren como puertas. Cada movimiento modifica la temperatura, la ventilación, la entrada de luz y la relación con el paisaje.

The experience changes as one moves through the house. First comes a low entrance, close to the ground, conceived as a small threshold where shoes can be removed. From there, the space opens up: the kitchen, long table, living area, sleeping platforms, and corridors unfold within one continuous environment. There is no sequence of enclosed rooms or layout that dictates a single use for each corner. The wooden floor becomes a broad surface for sitting, resting, eating, talking, or simply looking out toward the mountains.

The house feels part sophisticated campsite, part domestic workshop. The long table organizes communal life, while hammocks, low benches, and mattresses placed on platforms introduce a more horizontal and relaxed way of inhabiting the space. A metal staircase leads to the upper, more compact areas, while large sections of the façade open like doors. Each movement changes the temperature, ventilation, quality of light, and relationship with the landscape.

Casa Tejida, Cundinamarca, Colombia. Photos by Federico Cairoli. Courtesy of Santiago Pradilla + Zuloark.

Los paneles tejidos en fibra natural son uno de los gestos más bonitos del proyecto. El equipo conoció a María, una artesana de la zona que fabricaba muebles tejidos, y trabajó con ella para trasladar esa técnica a escala arquitectónica. El resultado son superficies que funcionan como cerramiento, filtro solar y textura viva. Durante el día, el tejido deja pasar una luz punteada que se desplaza sobre el piso y las paredes. Al atardecer, el interior toma una tonalidad ámbar. Por la noche, la casa encendida se adivina desde afuera a través de esa trama.

Las fachadas operan con una precisión muy sencilla; se abren, se cierran, se pliegan, regulan. En un momento la vivienda parece un pabellón completamente atravesable; en otro, una caja de madera y tejido que guarda intimidad sin desconectarse de lo que ocurre alrededor. La vista se dirige hacia el valle, pero también hacia los árboles cercanos, el bambú, las plantas bajas y el terreno que pasa por debajo de la estructura.

The natural-fiber woven panels are among the project’s most beautiful gestures. The team met María, a local craftswoman who made woven furniture, and worked with her to translate the technique to an architectural scale. The result is a series of surfaces that function simultaneously as enclosure, solar filter, and living texture. During the day, the weave allows a dappled light to pass through, moving across the floors and walls. At sunset, the interior takes on an amber hue. At night, the illuminated house can be glimpsed from outside through the woven pattern.

The façades operate with a very simple precision: they open, close, fold, and regulate. At one moment, the house feels like a pavilion that can be crossed from one side to the other; at another, it becomes a box of wood and woven fiber that offers privacy without disconnecting from what happens around it. The view extends toward the valley, but also toward the nearby trees, bamboo, low vegetation, and the ground passing beneath the structure.

Casa Tejida, Cundinamarca, Colombia. Photos by Federico Cairoli. Courtesy of Santiago Pradilla + Zuloark.

Casa Tejida ocupa unos 60 m² de superficie construida en planta, pero sus corredores, terrazas, espacios cubiertos y alturas aprovechables expanden el área útil hasta cerca de 120 m². La decisión de construir poco no genera una casa mínima ni restrictiva. Produce, más bien, una forma de organización precisa: menos muros, menos acabados, menos divisiones y más espacio disponible para la luz, el aire y los usos cotidianos.

El proyecto se construyó durante seis meses como una experiencia de aprendizaje colectivo. Participaron maestros de obra, jóvenes de la comunidad, arquitectos, estudiantes, clientes, carpinteros, especialistas en metal y artesanos. El proceso combinó elementos prefabricados con trabajo manual y dejó margen para ajustar decisiones durante la construcción, a partir de materiales, conocimientos y posibilidades encontradas en la región. La casa concentra esa colaboración en la madera certificada, en las piezas metálicas, en el tejido y en un sistema que puede entenderse, repararse y adaptarse.

Casa Tejida occupies approximately 60 m² of built floor area, but its corridors, terraces, covered spaces, and usable vertical space expand the functional area to nearly 120 m². The decision to build less does not result in a minimal or restrictive house. Rather, it produces a precise form of organization: fewer walls, fewer finishes, fewer divisions, and more space available for light, air, and everyday activities.

The project was built over six months as a collective learning experience. Builders, young members of the community, architects, students, clients, carpenters, metalworkers, and artisans all took part. The process combined prefabricated elements with manual labor, leaving room to adjust decisions during construction according to the materials, knowledge, and possibilities found in the region. The house concentrates that collaboration in its certified timber, metal components, woven elements, and in a system that can be understood, repaired, and adapted.

Casa Tejida, Cundinamarca, Colombia. Photos by Federico Cairoli. Courtesy of Santiago Pradilla + Zuloark.

Hay una dimensión muy potente en esa forma de hacer y Casa Tejida trabaja desde la topografía, los oficios, la economía material y las relaciones de una comunidad concreta, de manera que convierte la arquitectura en una plataforma para compartir saberes y ensayar formas de construir con menor impacto, mayor ventilación y una conexión más sensible con el entorno.

Casa Tejida propone una vida cerca del suelo, aunque esté elevada sobre pilotes; una vida con la estructura a la vista, con puertas que cambian el espacio a lo largo del día y con el bosque entrando por todas partes. Desayunar con la niebla, tenderse en una hamaca frente al valle, escuchar la lluvia sobre la cubierta y ver la luz filtrarse por los tejidos son parte de su programa. La casa se queda la memoria con solo abrir una de sus fachadas y dejar que el paisaje haga el resto.

There is something particularly powerful in this way of making. Casa Tejida works from the topography, local crafts, material economy, and relationships of a specific community, turning architecture into a platform for sharing knowledge and experimenting with ways of building with less impact, greater ventilation, and a more sensitive connection to the environment.

Casa Tejida proposes a life close to the ground, even while elevated on stilts; a life with the structure exposed, with doors that transform the space throughout the day, and with the forest entering from every direction. Having breakfast in the mist, lying in a hammock overlooking the valley, listening to the rain fall on the roof, and watching light filter through the woven panels are all part of its program. The house becomes a memory simply by opening one of its façades and allowing the landscape to do the rest.

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