SUSCRÍBETE

APOYA

MOMENTOS ALTERNOS

Donde lo absurdo ya no lo es tanto

Una de las maravillas que nos dejaron las vanguardias del siglo XX es el collage, tal vez una de sus facetas más rebeldes. Bajo este medio el artista actúa, primero como un escáner, detectando elementos de su interés, y luego como una máquina de ensamblaje, uniéndolos para crear una imagen nueva. Este principio no ha cambiado desde Braque hasta hoy.

Sebastián Ospina, ilustrador colombiano, retoma en sus imágenes no solo la técnica inventada por algunos de los padres del arte contemporáneo, sino también una de las líneas vanguardistas; el surrealismo. Estas piezas, que hoy impregnan el campo del diseño gráfico, son un ejemplo de cómo es posible trabajar con alta calidad, incluso cuando el bolsillo no es tan amplio.

El imaginario de Ospina surge, como él cuenta, en momentos de tranquilidad y concentración. Es en este contexto en el que, llevado por las emociones, Ospina encuentra “objetos y situaciones claves para realizar ilustraciones con sentimiento propio”.
En el dibujo, por ejemplo, es muy claro que el producto no es el mismo si se construye bajo el efecto de la euforia o de la depresión. Es interesante pensar bajo qué influencia emocional se encontraba Ospina al crear cada ilustración, y si esta emoción logra transmitirse al espectador.

Sebastián Ospina no es un hombre de excesos. Los fondos de sus cuadros acogen la simplicidad y no aturden al ojo con cantidades de figuras. El primer plano y la imagen centrada son más bien la regla, aunque por supuesto admiten algunas excepciones que dependen de la escena.

El mundo creado en su serie Underball, que trabaja desde 2009, es coherente mas no razonable; las escenas, si bien no tienen la lógica del mundo real, sí contienen a cada elemento de forma tal que todos pertenecen al mismo universo, con figuras que en palabras resultan imposibles (“un águila con rostro de liebre”), pero que en la ilustración tienen todo sentido.

Como se dijo, este ilustrador es una muestra de que se puede trabajar sin presupuestos elevados. Lo que sí es clave es una alta dosis de talento para lograr que todo un cuerpo de trabajo guarde la misma línea, tenga una coherencia en sí mismo y logre que, en una simple imagen, lo imposible se vuelva posible.

Más de EXCLAMA

Pedro Montilla: La imagen desarraigada

En su nueva exposición en Policroma, Pedro Montilla explora el arraigo, la fuga y la incertidumbre a través de un recorrido marcado por huellas, cuerpos y paisajes febriles.

Dive: concreto, terciopelo y fricción

Debajo de Marylebone, Dive convierte el peso del concreto en una escena de terciopelo rojo, reflejos torcidos y cuerpos que dejan evidencia.

El plomo dorado de Mire Lee

Una hormigonera abierta, una masa roja en circulación y una fábrica fuera de control invaden la Secession de Viena en la nueva instalación de Mire Lee.

Per sempre, fino alla fine: el mundo vuelve a cargar

En Per sempre, fino alla fine, Giuseppe Di Liberto convierte la catástrofe en una aparición lenta que emerge, desaparece y vuelve a cargar ante la mirada.

Vuoto a restare: Vidrio, comida y una pequeña interferencia

En Vuoto a restare, Giulia Pirrello convierte siete utensilios de vidrio soplado en una pequeña interferencia sobre la mesa: una invitación a comer con menos automatismo y más atención.

Arte por Colombia: galerías y artistas colombianos se unen en una venta solidaria para apoyar a los afectados por el terremoto

El sector artístico colombiano responde a la emergencia con una venta solidaria.