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Pioneer Works: el proceso como espacio común

07.09.2026. Nueva York

American Artist, Shaper of God at Pioneer Works. Courtesy of the artist and Pioneer Works. Photo by Dan Bradica.

En una antigua fábrica de hierro de Red Hook, Brooklyn, Pioneer Works propone una alternativa al modelo institucional que separa exposición, producción, educación e investigación. Artistas, músicos, científicos, tecnólogos, educadores y organizadores comunitarios comparten un edificio de ladrillo rojo convertido en centro cultural sin fines de lucro, donde el trabajo en proceso es tan importante como su resultado. Pioneer Works entiende la cultura como una práctica de cruce, fricción y aprendizaje colectivo.

El programa articula exposiciones, performances, talleres, publicaciones y actividades educativas, pero su núcleo más distintivo sigue siendo la residencia. En sus estudios, laboratorios y espacios comunes, la institución busca producir condiciones para que las ideas circulen entre disciplinas que con frecuencia permanecen aisladas, tales como arte y ciencia, sonido y tecnología, investigación material y conversación pública. Su formulación de “museum of process” —un museo del proceso— es reveladora y prima su interés de hacer visible el ensayo, la duda, el intercambio técnico y la posibilidad de que una investigación cambie de dirección.

Housed in a former ironworks in Red Hook, Brooklyn, Pioneer Works proposes an alternative to the institutional model that separates exhibition, production, education, and research. Artists, musicians, scientists, technologists, educators, and community organizers share a red-brick building transformed into a nonprofit cultural center where the work-in-process is as important as its outcome. Pioneer Works understands culture as a practice of exchange, friction, and collective learning.

Its program brings together exhibitions, performances, workshops, publications, and educational activities, but its most distinctive core remains its residency program. In its studios, laboratories, and communal spaces, the institution seeks to create conditions for ideas to circulate across disciplines that often remain isolated from one another, such as art and science, sound and technology, material research and public conversation. Its formulation of a “museum of process” is revealing: it foregrounds the institution’s interest in making visible experimentation, uncertainty, technical exchange, and the possibility that research may change direction.

The CryptoFuturist and The New Tribal Labyrinth, Atelier Van-Lieshout. Courtesy of Pioneer Works

La residencia

Las residencias de Pioneer Works se eligen anualmente mediante convocatoria abierta y un jurado compuesto por especialistas y antiguos residentes. La selección prioriza prácticas técnicamente rigurosas, visionarias o difíciles de ubicar dentro de las categorías convencionales de cada disciplina, especialmente aquellas que puedan potenciarse en diálogo con los recursos y la comunidad del centro.

En el caso de las artes visuales, la residencia de estudio tiene una duración de cinco meses e incluye estudios cerrados en vidrio y abiertos a la mirada del público, visitas de estudio quincenales, acompañamiento profesional y oportunidades de activación pública. Los residentes tienen además acceso gratuito y permanente a infraestructura poco habitual para un programa de este tipo, contando con la posibilidad de desarrollar sus proyectos en espacios como el cuarto oscuro, taller de cerámica, laboratorio de diseño, laboratorio tecnológico y estudios de grabación, además de espacios de exhibición, performance y jardín.

Esta apertura no es solo arquitectónica. A través de Second Sundays, su jornada mensual de puertas abiertas, los procesos de los residentes entran en contacto con visitantes mediante talleres, conversaciones, performances y open studios. El programa convierte así la residencia en una plataforma pública, y no únicamente en un período de producción aislada. Quienes completan la experiencia pasan a una red de alumni que puede activar nuevas colaboraciones, programas educativos, asociaciones y exposiciones, otorgándoles la posibilidad de permanecer conectados y vigentes dentro de la red.

The Residency

Pioneer Works’ residencies are selected annually through an open call and a jury composed of specialists and former residents. The selection prioritizes technically rigorous, visionary practices that are difficult to situate within the conventional categories of their respective disciplines, particularly those that can be expanded through dialogue with the center’s resources and community.

For visual artists, the studio residency lasts five months and includes enclosed studios with glass walls that remain open to public view, biweekly studio visits, professional support, and opportunities for public engagement. Residents also receive free and ongoing access to infrastructure that is unusual for a program of this kind, with the possibility of developing their projects in spaces such as the darkroom, ceramics studio, design lab, technology lab, and recording studios, as well as exhibition, performance, and garden spaces.

This openness is not merely architectural. Through Second Sundays, its monthly open-house program, residents’ processes come into contact with visitors through workshops, conversations, performances, and open studios. The program thus transforms the residency into a public platform rather than simply a period of isolated production. Upon completing the residency, participants join an alumni network that can foster new collaborations, educational programs, partnerships, and exhibitions, allowing them to remain connected and active within the broader network.

Continuig Education at Pioneer Works. Courtesy of Pioneer Works

La cohorte visual de 2026 da cuenta de la amplitud de ese enfoque, e incluye, entre otros, a Aapo Nikkanen, Alice Wang, Alex Strada, Andros Zins-Browne, Gabriela Ruiz y Emmett Palaima, Hanson Okere, Jen DeLuna, LaJuné McMillian, Mae Howard, Renata Petersen, Shanzhai Lyric, Simon Benjamin y Natalia Mejía Murillo. Sus prácticas abordan cuestiones de identidad queer, discapacidad, pertenencia, geopolítica, legados coloniales y temporalidad, mediante lenguajes que van de la pintura y la fotografía a la hipnosis, la escultura vocal, la pirografía y el arte digital.

La programación musical prolonga esa misma lógica desde el sonido con una residencia de un mes, la cual ofrece uso exclusivo de un estudio de grabación diseñado por Pioneer Works y apoyo directo de su equipo de producción. En 2026 participan figuras como Hisham Bharoocha, Lia Kohl, Nourished by Time, Rashaad Newsome, Colin Self, Astrid Sonne y DJ Haram, reunidas desde registros que incluyen la composición experimental, la performance, la práctica de DJ y el cruce de tradiciones sonoras.

The 2026 visual arts cohort reflects the breadth of this approach and includes, among others, Aapo Nikkanen, Alice Wang, Alex Strada, Andros Zins-Browne, Gabriela Ruiz and Emmett Palaima, Hanson Okere, Jen DeLuna, LaJuné McMillian, Mae Howard, Renata Petersen, Shanzhai Lyric, Simon Benjamin, and Natalia Mejía Murillo. Their practices address questions of queer identity, disability, belonging, geopolitics, colonial legacies, and temporality through forms ranging from painting and photography to hypnosis, vocal sculpture, pyrography, and digital art.

The music program extends this same logic through sound, with a one-month residency that provides exclusive use of a recording studio designed by Pioneer Works, along with direct support from its production team. In 2026, participants include Hisham Bharoocha, Lia Kohl, Nourished by Time, Rashaad Newsome, Colin Self, Astrid Sonne, and DJ Haram, bringing together practices that range from experimental composition and performance to DJing and the intersection of diverse sonic traditions.

Gregory Kloehn: Pioneer Works Recording Studio (2015). Photo by Walter Wlodarczyk.

Gregory Kloehn: Pioneer Works Recording Studio (2015). Photo by Walter Wlodarczyk.

Natalia Mejía Murillo

La participación de Natalia Mejía Murillo sitúa una investigación colombiana sobre territorio, huella y tiempo dentro de un contexto de intercambio internacional. Su práctica explora las correspondencias entre cartografía y arqueología; dos sistemas que, más que describir pasivamente un lugar, organizan formas de leerlo, medirlo, excavarlo y narrarlo. Desde allí, la artista se acerca al territorio como una superficie cargada de capas, desplazamientos y registros materiales.

Mejía Murillo cuenta con una maestría en Bellas Artes de Virginia Commonwealth University, además de una maestría y un pregrado de la Universidad Nacional de Colombia. Su trayectoria expositiva incluye Atlanta Contemporary; la Bienal de Arte de Antioquia y Medellín; el Museo Carrillo Gil en Ciudad de México; Fire Station en Doha; The Print Center y DDDD Gallery en Nueva York; el Architecture and Design Museum de Los Ángeles; Casa de Velázquez en Madrid; y Kunstmuseum Reutlingen en Alemania. Ha recibido reconocimientos de la Folger Shakespeare Library, The Print Center, Kunstmuseum Reutlingen y el Ministerio de Cultura de Colombia.

Natalia Mejía Murillo

The participation of Natalia Mejía Murillo places a Colombian investigation into territory, traces, and time within a context of international exchange. Her practice explores the correspondences between cartography and archaeology—two systems that, rather than simply describing a place, organize ways of reading, measuring, excavating, and narrating it. From this perspective, the artist approaches territory as a surface layered with histories, displacements, and material records.

Mejía Murillo holds an MFA from Virginia Commonwealth University, as well as a master’s degree and undergraduate degree from the National University of Colombia. Her exhibition history includes Atlanta Contemporary; the Antioquia and Medellín Art Biennial; Museo Carrillo Gil in Mexico City; Fire Station in Doha; The Print Center and DDDD Gallery in New York; the Architecture and Design Museum in Los Angeles; Casa de Velázquez in Madrid; and Kunstmuseum Reutlingen in Germany. She has received recognition from the Folger Shakespeare Library, The Print Center, Kunstmuseum Reutlingen, and Colombia’s Ministry of Culture.

Retrato Natalia Mejía Murillo © PanoramaVenezia

Su presencia en Pioneer Works resulta especialmente sugerente porque su investigación sobre mapas, rastros y estratos históricos puede conversar con la propia condición material del lugar. El edificio de Pioneer Works conserva una historia industrial y ha sido reactivado como espacio de producción contemporánea; la obra de Mejía Murillo, por su parte, examina cómo el territorio acumula marcas y cómo esas marcas construyen —o cuestionan— los relatos que hacemos sobre él. Es una afinidad conceptual más que ilustrativa, donde ambos casos invitan a pensar el espacio como archivo activo.

La residencia puede leerse, entonces, como una ocasión para expandir su investigación en contacto con laboratorios, tecnologías, procesos editoriales y una comunidad transdisciplinar. En lugar de encerrar su práctica en la categoría de “arte colombiano” o “arte latinoamericano”, Pioneer Works la sitúa en una red internacional de artistas que trabajan desde preguntas compartidas, ¿cómo se inscribe el pasado en los materiales?, ¿cómo se representan los territorios? y ¿qué formas de conocimiento puede producir la imagen contemporánea?

Her presence at Pioneer Works is particularly suggestive because her research into maps, traces, and historical strata can enter into dialogue with the material condition of the site itself. The Pioneer Works building carries an industrial history and has been reactivated as a space for contemporary production; Mejía Murillo’s work, in turn, examines how territory accumulates marks and how those marks construct—or challenge—the narratives we create around it. The affinity is conceptual rather than illustrative: both invite us to think of space as an active archive.

The residency can therefore be understood as an opportunity to expand her research through contact with laboratories, technologies, publishing processes, and a transdisciplinary community. Rather than confining her practice to the category of “Colombian” or “Latin American art,” Pioneer Works situates it within an international network of artists working through shared questions: how is the past inscribed in materials? How are territories represented? And what forms of knowledge can contemporary images produce?

Perfect Bodies, Bosco Sodi. Courtesy of Pioneer Works

Una historia industrial reinventada

Pioneer Works fue imaginado por el artista Dustin Yellin y desarrollado junto con Gabriel Florenz, su director artístico y ejecutivo fundador. El proyecto abrió al público en 2012 con la intención de crear un lugar donde artistas, científicos y pensadores de distintos campos pudieran trabajar en proximidad y en tiempo real. Su visión tomó como referencias a Buckminster Fuller y a Black Mountain College dos modelos que entendieron la educación y la investigación como prácticas colectivas, experimentales e interdisciplinares.

El edificio fue construido en 1866 para Pioneer Iron Works, una fábrica que producía rieles ferroviarios y maquinaria de gran escala y que dio nombre a Pioneer Street. Tras un incendio en 1881, fue reconstruido y siguió en uso hasta la Segunda Guerra Mundial. La recuperación adaptativa de este antiguo espacio industrial forma parte explícita de la posición de Pioneer Works frente a la sostenibilidad, la memoria urbana y la conservación de estructuras históricas.

La transformación del inmueble en un centro cultural permite que su pasado productivo continúe, aunque bajo otras formas. Donde antes se fabricaban piezas industriales, hoy se producen obras, sonidos, conversaciones, herramientas, prototipos y preguntas; esa continuidad es quizás una de las claves del proyecto. Pioneer Works no borra del todo la fábrica para convertirla en un cubo blanco; la reprograma como una plataforma permeable, donde la cultura se entiende como trabajo compartido, investigación situada y posibilidad de imaginar otros vínculos entre conocimiento, comunidad y ciudad.

An Industrial History Reimagined

Pioneer Works was conceived by artist Dustin Yellin and developed alongside Gabriel Florenz, its founding artistic and executive director. The project opened to the public in 2012 with the aim of creating a place where artists, scientists, and thinkers from different fields could work in proximity and in real time. Its vision drew on the models of Buckminster Fuller and Black Mountain College, two references that understood education and research as collective, experimental, and interdisciplinary practices.

The building was constructed in 1866 for Pioneer Iron Works, a factory that produced railroad rails and large-scale machinery and gave its name to Pioneer Street. Following a fire in 1881, it was rebuilt and remained in use until World War II. The adaptive reuse of this former industrial site is an explicit part of Pioneer Works’ position on sustainability, urban memory, and the preservation of historic structures.

The transformation of the building into a cultural center allows its productive past to continue, albeit in different forms. Where industrial components were once manufactured, artworks, sounds, conversations, tools, prototypes, and questions are now produced. This continuity is perhaps one of the project’s central ideas. Pioneer Works does not entirely erase the factory in order to turn it into a white cube; instead, it reprograms it as a permeable platform where culture is understood as shared labor, situated research, and an opportunity to imagine new relationships between knowledge, community, and the city.

 

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