SUSCRÍBETE

APOYA

UNA MUERTE SOFISTICADA

Las maneras modernas de decir adiós.

Creado por Architektu Biuras en 2011, esta construcción es el primer crematorio de Lituania. La idea de crearlo fue naciendo en el período entre guerras, aunque en esa época se concibió simplemente como un horno para reducir los desechos médicos del hospital de Kaunas.
La tradición de cremación de los lituanos ha venido creciendo con el tiempo, y provisionalmente se usaron los servicios ofrecidos en Latvia y Polonia. Aún así, abonar el terreno para un primer crematorio en territorio de Lituania no fue fácil. A pesar del gran entusiasmo, el arraigo católico y la hipocresía política, así como la falta de leyes ambientales, fueron dificultades que sólo se pudieron superar hasta el año pasado, gracias a la fuerza de los médicos y ambientalistas, dueños del crematorio.

La construcción está ubicada en el pueblo industrial de Kedainiai, que tiene 31000 habitantes y se encuentra en el centro de Lituania. El edificio está rodeado por un ambiente caótico y con un marcado carácter industrial, que poca venia le hace a la estética: molinos, chimeneas humeantes, fábricas… un panorama que no habla en lo absoluto de rituales sagrados.

En los comienzos del proceso de diseño, los arquitectos se inspiraron en la experiencia de otros lugares: el crematorio de Treptow, en Berlín, el crematorio de Dresden, y el diseñado por Toyo Ito en Japón. Estos ejemplos eran edificios impresionantes, monumentales. Sin embargo, el crematorio de Kedainiai sólo tiene 770 m2 y prácticamente carece de lugares para crear escrituras sagradas. El ambiente visual que lo rodea le exigió a los arquitectos una imagen minimalista e incluso sofisticada, para que se distanciara de los alrededores. Además, se creó bajo una forma cerrada que le brinda  un aspecto introvertido (e incluso antipático, si se quiere).

Pero el acento moderno no necesariamente elimina la potencialidad espiritual de la construcción: el recinto invita a la intimidad. Desde adentro, las ventanillas expanden el espacio visual desde un refugio que funciona como un filtro emocional para reducir la experiencia humana del estrés. El crematorio de Kedainiai es, en conclusión, una ejemplificación de lo que en tiempos de hoy se llamaría irreverentemente “una muerte bella”.

Más de EXCLAMA

Inhotim: 20 años de arte y paisaje

Ubicado en Brumadinho, a 60 kilómetros de Belo Horizonte, el Instituto Inhotim abrió al público en 2006 por iniciativa del empresario y coleccionista Bernardo Paz. Concebido como una institución privada y sin fines de lucro, el proyecto combina museo de arte contemporáneo y jardín botánico en un área de visita de aproximadamente 140 hectáreas, donde conviven más de 4.300 especies de plantas.

Garden of the Soul: construir la pausa

En el Alto de Las Palmas, a las afueras de Medellín, Garden of the Soul es un centro de yoga de 250 m² diseñado por ar_ea. Concebido como un espacio para la práctica y la pausa, el proyecto organiza la experiencia desde el recorrido.

Degiheugi: Savoir danser

With “Savoir danser”, Degiheugi unveils a radiant, hypnotic single. Over an infectious beat, Eastern sounds blend with carefully chosen archival voices. Directed by Les amis du quartier and inspired by the Quebec show Les soirées canadiennes, the video celebrates release, movement, and the irresistible urge to dance.

Berlinale 2026

En su 76ª edición, la Berlinale volvió a evidenciar cómo el cine y la política dialogan de manera constante. Con una programación atravesada por debates y posturas claras, el festival reafirmó su lugar como un espacio clave para leer el momento cultural actual.

Arquitectura contemporánea y espacios sagrados

Sacromonte, fundado en 2014 en Maldonado, combina viñedos, alojamiento y paisaje. En ese contexto, en 2017 se construyó la capilla diseñada por FROM, ubicada en uno de los puntos más altos del predio e integrada al entorno.

Habitar la imagen: Sam Bohórquez

Samia (Sam) Bohórquez es una fotógrafa y diseñadora gráfica nacida en Bogotá y actualmente radicada en Madrid. Formada en la Universidad Nacional de Colombia, su práctica surge del cruce entre el diseño y la imagen, entendiendo la fotografía no solo como un registro visual, sino como un medio para narrar ideas, tensiones y estados emocionales.