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Cannes 2022

“¡La alfombra la cambian todos los días!” repetimos más de una vez en aquellas noches calurosas en las que el tiempo nos perseguía antes de las funciones nocturnas y mientras cenábamos en algún costoso restaurante francés o italiano.

“¡La alfombra roja no la aspiran o limpian en las mañanas, la alfombra la cambian todos los días!” esa fue sin duda la frase que más resonó dentro del grupo de periodistas y críticos que me acompañaron a cubrir Cannes el pasado mes. Un mes en el que el calor se acumulaba a diario y castigaba a los fotógrafos que esperábamos bajo el techo de cristal que cubre la alfombra roja del gran palacio y que recibe a directores, productoras, actores y personalidades invitadas a la premier del día.

Es difícil explicar el fenómeno del festival de cine de Cannes. Por alguna razón que aún se escapa de mi entendimiento Cannes es el festival más importante de cine en Europa, y para muchos, el más importante, punto. Es importante porque grandes películas y personalidades del cine se dan  cita una vez al año en este pequeño pueblo costero; es importante  porque tras 75 ediciones ser galardonado con la palma dorada puede lanzar la carrera de actrices y actores, directoras y directores y casas de producción y realización al estrellato y crear grandes fortunas; pero ¿por qué un pequeño pueblo con capacidad limitada, pequeñas calles imposibles de transitar y precios tan altos como el del petróleo se convirtió en la meca del cine europeo?

Es imposible asistir al festival de cine de Cannes y no ver el gran contraste, autos de de alta gama, mujeres vestidas a la última moda y caminando en zapatos lujo, parejas cenando en costosos restaurantes, una gran mayoría de gentes vestidas elegantemente haciendo fila para entrar a fiestas y cócteles o esperando su turno para desfilar en la alfombra roja contrastan con cientos de periodistas mal pagados, fotógrafos freelance en vestidos alquilados luchando codo a codo por la mejor foto, amantes del cine que cenan sándwiches de supermercado e inmigrantes africanos que intentan vender algo en este río revuelto de egos y fantasías.

A la vez hay algo fascinante sobre Cannes, algo casi adictivo, ¡sus películas! A diferencia de los premios Oscar en Hollywood, Cannes ofrece alrededor de cien películas en dos semanas, accesibles para cualquier amante del cine. Al contrario del festival de cine de Berlín las películas que se estrenan en Cannes y las personalidades que pisan la alfombra roja cuentan con la capacidad para atraer a millones de espectadores, y por su parte, Venecia, donde se presenta el festival de cine mas antiguo del mundo, no pude competir con las prístinas aguas y blancas playas de la Riviera francesa, o el lujo, colorido y exclusividad de sus hoteles, resorts, restaurantes, bares y clubes con vista al mar.

Mi primera vez en el festival de Cannes fue, como la de cualquier Virgen, confusa, especial, divertida, un tanto frustrante, pero sobretodo llena de incontables horas sentado frente a una gran pantalla disfrutando el mejor cine del mundo, no sé si volveré, pero si lo hago, no me busquen en la playa o en los restaurantes Gourmet, estaré escondido en una sala de cine.

En pocas palabras:

Mi película favorita: la ganadora, Triangle of Sadness. Inteligente, sarcástica, con un gran guion y dirección, pero más que todo, morbosamente divertida.

Para no perderse: Crimes Of the future, su fotografía, casting, actuación y temática nos recuerda porque Cronnenberg es el maestro de los directores de cine independiente de horror.

Una palma: Three thousand years of longing, bienvenido de nuevo el cine fantástico de George Miller, sus películas son una ópera visual con un lenguaje fresco y diferente de los ya relamidos capítulos de Harry Potter y viajes al espacio o a la tierra media del cine sci-fi.

No pierdan el tiempo con: Don Juan, del director Serge Bozon, una alegoría, ¿o fue una crítica? al típico hombre francés, romántico, abusivo e insoportable a manera de musical. Para pararse, irse y nunca más volver.

Sobre el fotógrafo: Antonio Castello es un artista visual bogotano con residencia en Berlín.
Desde 2017 ha fotografiado los eventos alrededor del Berlinale y su alfombra roja con un estilo fotográfico experimental y artístico.

www.antoniocastello.com / IG @Antonio Castello

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