SUSCRÍBETE

APOYA

PELUQUERÍA MÉXICO D.F.: PAPRIKA HAIR SALON

PAPRIKA1

Atendido por sus propietarias Andrea Galván y Yumiko Yanome, esta peluquería en la colonia Roma es una propuesta tremendamente alternativa que guarda en sus tintes y tijeras ideas novedosas de colores y cortes para aquellos que quieran apostarle a un cambio de look. Cada una de estas talentosas mujeres es el complemento de la otra, pues a Yumiko le gusta inventar cortes novedosos que vayan contra los estándares, mientras Andrea es un poco más clásica y gusta de los cortes vintage.

Paprika es un lugar con mucha personalidad que ha generado un tipo de comunidad con sus clientes. Y es que, aunque lleven muy poco tiempo con las puertas abiertas, son muchos las personas en el D.F que le entregan con confianza el cuidado de su cabello a estas mujeres.

Dónde: Alvaro Obregón 49
Sígalo en: Tumblr

Más de EXCLAMA

Desdoblando la percepción de la realidad

Es Devlin transforma Futura Seoul en un recorrido entre libros, espejos, luz y papel. En Come Home Again, la artista juega con nuestra percepción y convierte al público en parte de sus instalaciones.

Las imágenes que el poder quiere fuera

La censura revela cómo el poder busca controlar las imágenes, los relatos y las voces que cuestionan su versión de la historia.

El círculo cromático de Juan David Laserna

En El Círculo Cromático, Juan David Laserna reorganiza imágenes del conflicto armado colombiano en composiciones cercanas al paisaje para explorar cómo las imágenes moldean la memoria colectiva y nuestra comprensión de la violencia.

Casa Lima, una intimidad a cielo abierto

Casa Lima, de Pezo von Ellrichshausen, explora el equilibrio entre intimidad y soledad a través del agua, la luz y el paisaje.

El paraíso hecho a mano de Diego Cibelli

Escritura Con 10.800 flores de porcelana, Diego Cibelli crea un jardín fantástico que explora la pertenencia, la convivencia y las ambigüedades del paraíso.

Las criaturas mutantes de Astrid Svangren

Durante una residencia de un mes en Talleres Telecom, Astrid Svangren transformó el espacio en una pintura expandida donde textiles, transparencias y campos de color se entrelazan para explorar otras formas de habitar la arquitectura y el cuerpo.