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Serpentine Pavilion 2026: Arquitectura para una conversación

31.06.2026. Londres

Imagen cortesía de Serpentine. Fotografía: Iwan Baan

Desde hace veinticinco años, el Serpentine Pavilion se ha consolidado como uno de los laboratorios más importantes para pensar la arquitectura contemporánea. Cada verano, un arquitecto transforma durante unos meses los jardines de Kensington en un espacio donde la arquitectura deja de ser únicamente construcción para convertirse en conversación pública. En su vigésimo quinta edición, el estudio mexicano LANZA atelier propone una intervención que parte de un gesto aparentemente contradictorio: construir un muro para hablar de encuentro.

For the past twenty-five years, the Serpentine Pavilion has established itself as one of the most important laboratories for contemporary architecture. Every summer, an architect transforms Kensington Gardens into a temporary space where architecture becomes more than construction—it becomes a platform for public dialogue. For its twenty-fifth edition, the Mexico City–based practice LANZA atelier presents an intervention that begins with an apparent contradiction: building a wall in order to speak about connection.

Imagen cortesía de Serpentine. Fotografía: Iwan Baan

Titulado a serpentine, el pabellón toma como punto de partida los crinkle-crankle walls, muros ondulados de ladrillo cuya geometría permite utilizar menos material que un muro recto mientras aumenta su estabilidad estructural. Más que recuperar una tipología histórica inglesa, LANZA la utiliza para replantear el significado mismo del límite. El muro deja de ser una barrera para convertirse en una estructura permeable donde la luz, el aire, las miradas y los cuerpos circulan constantemente.

Titled a serpentine, the pavilion draws inspiration from the historic crinkle-crankle walls of England—undulating brick walls whose geometry requires fewer bricks than a straight wall while providing greater structural stability. Rather than simply reviving a vernacular architectural typology, LANZA uses it to rethink the very meaning of a boundary. Here, the wall ceases to function as a barrier and instead becomes a permeable structure through which light, air, movement, and human interaction continuously flow.

Boceto conceptual, vista en contrapicado. Cortesía de Serpentine

Esta idea atraviesa toda la práctica del estudio. Desde su fundación en Ciudad de México, Isabel Abascal y Alessandro Arienzo han entendido la arquitectura como un ejercicio donde el dibujo, la artesanía y la materialidad funcionan como formas de pensamiento. En lugar de perseguir la espectacularidad formal, sus proyectos suelen construir relaciones entre contexto, memoria y experiencia cotidiana.

Quizás el aspecto más interesante del proyecto aparezca precisamente en su elección material. El ladrillo no funciona únicamente como un recurso constructivo, sino como una metáfora política. En el ensayo que acompaña el pabellón, LANZA recuerda que un muro solo existe porque cada ladrillo acepta formar parte de una estructura colectiva. Ninguno sobresale sobre los demás; es la relación entre todas las piezas la que hace posible la estabilidad. La arquitectura aparece entonces menos como un objeto terminado que como una forma de cooperación material.

This idea runs throughout the studio’s practice. Since founding LANZA atelier in Mexico City, Isabel Abascal and Alessandro Arienzo have approached architecture as a form of thinking through drawing, craftsmanship, and materiality. Instead of pursuing formal spectacle, their projects cultivate relationships between context, memory, and lived experience, proposing spaces that invite collective encounter rather than visual consumption.

Perhaps the pavilion’s most compelling gesture lies in its choice of material. Brick is not merely a construction element but a political metaphor. In the essay accompanying the project, LANZA reflects on the fact that a wall exists only because each brick becomes part of a larger collective structure. No single unit dominates; stability emerges through their relationship with one another. Architecture is therefore understood less as a finished object than as a form of material cooperation.

Imagen cortesía de Serpentine. Fotografía: Iwan Baan

En un momento donde gran parte de la arquitectura contemporánea parece obsesionada con producir imágenes destinadas a circular en redes sociales, a serpentine propone una temporalidad distinta. El recorrido, las pausas, las sombras y la conversación importan más que la fotografía perfecta. El pabellón no busca convertirse en un ícono, sino en una experiencia compartida.

At a moment when much of contemporary architecture seems increasingly preoccupied with producing images destined for social media, a serpentine proposes a different temporality. Movement, pause, shadow, and conversation matter more than the perfect photograph. The pavilion does not aspire to become an icon so much as a shared experience.

Imagen cortesía de Serpentine. Fotografía: Iwan Baan.
Imagen cortesía de Serpentine. Fotografía: Iwan Baan

Quizás allí resida la mayor virtud de la propuesta. Recordar que la arquitectura no comienza cuando levantamos un edificio, sino cuando transformamos la manera en que los cuerpos pueden encontrarse dentro del espacio. Esa posibilidad de convertir un muro en un lugar de encuentro termina siendo, al mismo tiempo, una reflexión sobre la ciudad, la comunidad y las formas en que todavía podemos imaginar futuros construidos colectivamente.

Perhaps that is the project’s greatest achievement. It reminds us that architecture does not begin when a building is erected, but when it transforms the ways bodies encounter one another in space. In turning a wall into a place of gathering, a serpentine ultimately becomes a meditation on the city, community, and the enduring possibility of imagining futures built collectively.

Imagen cortesía de Serpentine. Fotografía: Pia Riverola

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