04.08.2026. París
Texto por Esmeralda Gómez Galera

Asociamos el claroscuro a una tradición muy concreta de la historia de la pintura. ¿Quién no recuerda aquellos intensos contrastes lumínicos del manierismo o el barroco en nuestros viejos libros de historia del arte? No obstante, Clair-obscur, la exposición comisariada por Emma Lavigne en la Bourse de Commerce, propone un desplazamiento interesante: recuperar el claroscuro como un dispositivo curatorial especialmente fértil para pensar nuestro tiempo.
A través de un centenar de obras pertenecientes a la Colección Pinault, la muestra construye un ambicioso ejercicio curatorial donde el diálogo con la arquitectura nunca eclipsa el relato. Dantesca por momentos, casi como un descenso al inframundo, la exposición transforma el edificio en un paisaje crepuscular de sombras, ruinas, apariciones y cuerpos fragmentados.
We tend to associate chiaroscuro with a very specific tradition in the history of painting. Who does not remember those dramatic contrasts of light and shadow in Mannerist and Baroque masterpieces from our old art history books? Yet Clair-obscur, the exhibition curated by Emma Lavigne at the Bourse de Commerce, proposes an intriguing shift: reclaiming chiaroscuro as a curatorial device particularly suited to thinking through our present.
Through nearly one hundred works from the Pinault Collection, the exhibition constructs an ambitious curatorial framework in which the dialogue with the architecture never overshadows the narrative. Dantean at times, almost like a descent into the underworld, the exhibition transforms the building into a crepuscular landscape of shadows, ruins, apparitions, and fragmented bodies.

La imponente Camata (2024), de Pierre Huyghe, ocupa la rotonda bajo la gran cúpula como una fuerza gravitacional alrededor de la cual se despliega toda la exposición. Sobre un paisaje desértico, un esqueleto permanece inmóvil mientras varios brazos robóticos lo observan y rodean con una precisión que oscila entre la excavación arqueológica y el ritual funerario. Con delicadeza sostienen esferas que se superponen al sol, como si intentaran medirlo o eclipsarlo. ¿Una metáfora visual de nuestro propio ocaso? Entre la inteligencia artificial, el aprendizaje automático y la arqueología, Huyghe construye una imagen profundamente contemporánea: la tecnología ya no aparece como promesa de progreso, sino como una forma de custodiar aquello que inevitablemente desaparece.
Pierre Huyghe’s imposing Camata (2024) occupies the rotunda beneath the great dome like a gravitational force around which the entire exhibition unfolds. In a desolate landscape, a skeleton lies while several robotic arms observe and circle it with a precision oscillating between archaeological excavation and funerary ritual. They delicately hold spheres that seem to measure or eclipse the sun. A visual metaphor for our own decline? Bringing together artificial intelligence, machine learning, and archaeology, Huyghe constructs a profoundly contemporary image in which technology no longer appears as a promise of progress, but rather as a means of safeguarding what is inevitably disappearing.

Ese umbral que desdibuja los contornos entre lo humano y lo tecnológico prepara el recorrido de una exposición que se narra en una sucesión de capítulos: Nocturne, Germination, Incandescence, Fog y Shadows. Algunas obras emergen desde la penumbra, otras parecen desaparecer justo cuando creemos haberlas comprendido. En este recorrido destacan las obras de Bruce Nauman, Danh Vo o la hipnótica Fire Woman de Bill Viola. Otro de los grandes aciertos reside en la presencia de mujeres artistas, no como una cuota, sino como un hilo conceptual que atraviesa la exposición. Los diálogos entre Alina Szapocznikow, Carol Rama, Germaine Richier, Maria Martins y Laura Lamiel resultan especialmente poderosos: espectrales, táctiles y atmosféricos al mismo tiempo.
This threshold, where the boundaries between the human and the technological dissolve, introduces an exhibition structured through a succession of chapters: Nocturne, Germination, Incandescence, Fog, and Shadows. Some works emerge from the penumbra, while others seem to disappear just as we believe we have grasped them. Along the way, works by Bruce Nauman, Danh Vo, and Bill Viola’s hypnotic Fire Woman stand out. Another of the exhibition’s greatest strengths lies in the presence of women artists, not as a matter of representation or quota, but as a genuine conceptual thread running throughout the exhibition. The dialogues between Alina Szapocznikow, Carol Rama, Germaine Richier, Maria Martins, and Laura Lamiel are especially powerful: spectral, tactile, and atmospheric all at once.

Una de las propuestas más sugerentes es la intervención de Laura Lamiel en las vitrinas del Passage. Frente a la espectacularidad de otras instalaciones, sus ensamblajes de objetos encontrados, superficies metálicas y pequeños desplazamientos materiales construyen una poética de lo casi imperceptible. La artista trabaja con aquello que normalmente escapa a la representación: estados de ánimo, recuerdos, afectos, atmósferas.
One of the exhibition’s most compelling moments is Laura Lamiel’s intervention in the vitrines of the Passage. In contrast to the spectacular scale of other installations, her assemblages of found objects, metallic surfaces, and subtle material displacements construct a poetics of the almost imperceptible. Lamiel works with what usually escapes representation: moods, memories, emotions, and atmospheres.

La exposición también revela las dificultades de sostener un concepto a lo largo de un centenar de obras. La amplitud de la selección convierte el claroscuro en una categoría flexible que, por momentos, corre el riesgo de diluirse. Más que estar construida desde un argumento progresivo, Clair-obscur funciona como una constelación de aproximaciones posibles a una misma intuición. Quizá esa dispersión forme parte de su propia lógica: la oscuridad nunca se deja organizar del todo.
No resulta casual que Giorgio Agamben, una de las referencias que atraviesan la propuesta curatorial, definiera al contemporáneo como aquel capaz de mirar la oscuridad de su propio tiempo. Dicha idea encuentra un eco en la instalación Cloud #07156 (2026) de Fujiko Nakaya, que semanas después ocuparía la misma rotonda de la Bourse de Commerce. Bajo la gran cúpula, la niebla persistente convierte el espacio en un paisaje atmosférico donde los cuerpos aparecen y desaparecen continuamente hasta perder los contornos. ¿Y si esta fuera otra de las condiciones de lo contemporáneo?
The exhibition also reveals the difficulties of sustaining such an expansive concept across nearly one hundred works. The wide selection turns chiaroscuro into a flexible category that, at times, risks becoming diluted. Rather than being built around a progressive argument, Clair-obscur functions as a constellation of possible approaches to a shared intuition. Perhaps that very dispersion belongs to its own logic: darkness never entirely allows itself to be organised.
It is no coincidence that Giorgio Agamben, one of the thinkers underpinning the exhibition’s curatorial premise, defined the contemporary as one who is capable of looking into the darkness of one’s own time. That idea finds an echo in Fujiko Nakaya’s Cloud #07156 (2026), which would occupy the same rotunda at the Bourse de Commerce only weeks later. Beneath the great dome, the persistent fog transforms the space into an atmospheric landscape where bodies continuously appear and disappear until they lose their contours. What if this were another defining condition of the contemporary?

En un momento histórico saturado de imágenes, Clair-obscur propone que la tarea no consiste en producir más visibilidad ni en tratar de iluminarlo todo, sino en habitar la penumbra y aprender a mirar aquello que permanece parcialmente oculto. Siempre existe una zona de sombra que resiste a la interpretación. Tal vez sea precisamente allí, en ese espacio donde los contornos aún no terminan de fijarse, donde el arte contemporáneo conserva hoy una parte de su potencia crítica.
Clair-obscur, comisariada por Emma Lavigne, podrá visitarse en la Bourse de Commerce – Pinault Collection (París) del 4 de marzo al 24 de agosto de 2026.
At a historical moment saturated with images, Clair-obscur suggests that the task is not to produce greater visibility, nor to illuminate everything, but rather to inhabit the penumbra and learn to look at what remains only partially visible. There is always a zone of shadow that resists interpretation. Perhaps it is precisely there, in that space where contours have not yet fully settled, that contemporary art still preserves part of its critical force.
Clair-obscur, curated by Emma Lavigne, is on view at the Bourse de Commerce – Pinault Collection (Paris) from March 4 to August 24, 2026.

