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Un mundo sin licitaciones

Aprendí a las malas a no licitar. Y es que cuando me preguntan porqué no lo hacemos, parece que los malos del paseo fuéramos nosotros.


Valentina Giraldo Henao es artista, diseñadora y emprendedora.
Fundó LAVALENTINA Design en enero del 2015 en Bogotá, y además de trabajar 
dirigiendo
su empresa, escribe acerca de diseño, cultura organizacional y emprendimiento. 

Cuando oigo a alguien justificar la práctica de pedir licitaciones diciendo que así funciona el medio creativo, me dan escalofríos. Es una práctica que nunca he entendido quizás porque nunca trabajé en una agencia de publicidad, o porque no soy publicista, o porque odio pasar derecho trabajando. Pero más que cualquier cosa, porque no creo en el trabajo regalado. Como diría mi abuelo “no hay almuerzo gratis”, siempre hay alguien que lo paga.

Para los que no saben cómo funcionan, las licitaciones en el medio creativo no son propuestas económicas. Son trabajos por adelantado, que desarrollan una idea y que entran a “concursar” por un proyecto. En su gran mayoría no son propuestas pagas, si lo fueran, otra sería la historia. La necesidad del creativo acostumbró a las empresas (sobretodo a las gigantes), a que invitan a licitar para los proyectos. Los creativos; agencias, estudios o productoras, somos invitadas como gran honor a presentar licitaciones. En el mejor de los casos invitan a 3 proveedores, pero ese número sube dependiendo del cliente. Y entonces hay 3, 4 o 10 equipos creativos trabajando gratis… porque repito, no se pasa una propuesta de precios, se hace una buena parte del proceso creativo y el cliente escoge con quién se queda. A ese le paga por lo que hizo y va a hacer. El resto se pueden dar por bien servidos por haber sido invitados, y chao pescaos.

«Siempre he pensado que esta costumbre parte de la base de que creen que nos hacen un favor al contratarnos».

 

El año pasado, cegada por una marca increíble, me ganó el ego y acepté licitar para un proyecto. Pero soldado advertido, también muere en guerra. Sabía en qué me estaba metiendo y fue exactamente lo que esperaba. La experiencia fue una pesadilla, nos trataron como una m*3rd@, nos exigieron tiempos ridículos y una tonelada de trabajo. Nos dijeron que competiríamos contra 6 estudios más, cuando al final fuimos 13 o 14, o quién sabe cuántos. Pasamos a la final, qué orgullo. Y cuando no ganamos, después de mes y medio de trabajo, ni siquiera se tomaron la molestia de llamar a decir gracias. Pero qué ingenuidad pensar que lo harían, porque claramente lo que no cuesta no se valora y no merece ni una llamada.

Santo remedio. NO VUELVO A LICITAR.

Siempre he pensado que esta costumbre parte de la base de que creen que nos hacen un favor al contratarnos. Tal vez porque la creatividad está subestimada y es menos respetada que las profesiones “serias y reales” porque nunca he visto a un banquero, abogado, o ingeniero hacer el trabajo y después concursar para que le paguen.

Pero entonces, si los clientes no pagan el trabajo, ¿quién lo paga? Claramente no lo paga la agencia. Lo pagan los equipos que trabajan horas extra, para cumplir con su tráfico normal y con la licitación. O lo pagan los clientes que sí son clientes… porque los equipos usan tiempo pagado por ellos para trabajar en licitar.

Por eso entendí cuál es mi respuesta a las cordiales invitaciones a licitar; si nos están buscando es porque les gusta nuestro trabajo. Y les gusta porque nuestro equipo ama lo que hace y por eso lo hace bien. Pero también porque tienen vida fuera del trabajo, que es lo que los hace más creativos. Y si pasamos por encima de lo que somos, lo único que logramos es reducir la calidad y explotar equipos que se funden y dejan de dar su 100%.

Entonces querido cliente que nos va a invitar a licitar, de antemano le digo que gracias pero no. Y lo invito a preguntarse si es de los que pide licitar ¿los equipos que trabajan para ud disfrutan lo que hacen? o ¿está hoy pagando por las licitaciones de otros gigantes que como usted, no pagan las propuestas? Los invito a entender que nuestras horas de trabajo valen, como las de ustedes, que los equipos felices trabajan mejor y a aceptar que usted probablemente no trabajaría gratis para nadie.

Me llamarán loca e idealista pero creo firmemente que podemos cambiar el mundo creativo con un NO a la vez.

Valentina Giraldo Henao
@lavalentinadesign
@valentinagiraldohenao
www.lavalentinadesign.com

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