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Diseñar después del futuro: iF Design 2026

25.05.2026. Berlin
Texto por: Aurora Domínguez Mata

If Design Award 2026. Fotos: Marlena Waldhausen, Liesa Johannssen, Sophie Kirchner

Uwe Cremering CEO de iF Design. Noche de premiación. If Design Award 2026.

Cuatro tensiones que están cambiando el diseño y la vida cotidiana

Durante años nos vendieron el futuro como una línea recta, como una flecha ascendente hacia la ciudad brillante, hipertecnológica, con drones, data centers y mucha fachada de vidrio. Lo interesante de 2026 es que esa línea se ha roto y el futuro ya no avanza en un solo sentido, sino en una especie de campo de fuerzas donde cada tendencia viene con su contra-tendencia incorporada. 

El iF Design Trend Report 2026 se mete justo en ese cruce de caminos y propone leer el diseño como un sistema de tensiones, homogeneidad frente a disidencia estética, comodidad frente a aprendizaje, naturaleza híbrida frente a cuerpos aumentados, megaciudades frente a aldeas urbanas. Cuatro pares de tendencias que funcionan como pequeñas ficciones de cómo queremos vivir y consumir en los próximos años. El iF Design Trend Report 2026 es un mapa mental de cómo se está reprogramando el papel del diseñador que se está convirtiendo en  editor de sistemas, traductor entre tecnología, sociedad y ecología.  

Age of Average: cuando todo se parece demasiado

La primera tensión arranca con una frase que cualquiera que use Instagram, Behance o TikTok reconoce sin esfuerzo, todo empieza a parecerse demasiado a todo. El informe lo llama Age of Average, y tiene un villano claro, la combinación entre Internet como máquina de copiar y la inteligencia artificial como motor estadístico de “lo más probable”. Los algoritmos tienden a reproducir lo que ya funciona, optimizan lo compatible, lo reconocible y el resultado es una homogeneidad transversal que va desde identidades corporativas a campañas políticas que comparten códigos estéticos, memes y paletas como si todo fuese la variación de un mismo preset global. 

El informe habla de esta “economía de la atención” convertida en una economía de la compatibilidad en la cual las marcas calculan hasta qué punto deben alinearse con el mainstream visual para ser legibles,  justo cuando la presión por diferenciarse es más alta que nunca.  Al mismo tiempo, las herramientas dominantes (de Adobe a los nuevos generadores de imágenes) arrastran a todos hacia los mismos efectos fáciles, donde vemos degradados, brillos, glassmorphism, estilos de IA inmediatamente reconocibles. Las herramientas no son neutras, moldean el gusto colectivo.  Cada vez que un flujo de trabajo se “simplifica” desde un gran proveedor, se abre la puerta a una nueva moda estética masiva porque, de repente, es fácil producirla.  

Recoupling Design: sabotear al algoritmo desde dentro

La respuesta a esa homogeneidad viene  en forma de  nueva actitud, Recoupling Design, es una estrategia que desconecta deliberadamente el piloto automático algorítmico y vuelve a conectar el diseño con contextos culturales, procesos analógicos y comunidades específicas. En lugar de preguntarse “qué funciona” en abstracto, la pregunta pasa a ser “para quién, desde dónde y con qué herramientas quiero diseñar”. Esto se traduce en varias prácticas: 

  • Recuperar métodos y soportes pre-digitales
  • Construir estéticas desde comunidades concretas (fans de un club, colectivos queer, escenas musicales), dejando que la identidad venga de dentro y no de un moodboard global.
  • Utilizar la cultura meme y los códigos políticos con intención, como lenguaje rápido y viral, pero desde una posición clara.

El informe muestra, por ejemplo, campañas que usan el humor absurdo o la lógica del meme como arma social, desde acciones sobre la brecha salarial hasta sistemas gráficos que transforman banderas en símbolos de comunidad. También recoge identidades que funcionan casi como plataformas, tipografías abiertas, sistemas gráficos flexibles que permiten a fans y comunidades apropiarse de ellos y mezclarlos. La conclusión es bastante radical, en un Age of Average, la innovación está en recabar procesos y relaciones. 

Convenience Culture: la comodidad como nueva adicción

El segundo par de tendencias se mueve en un terreno mucho más íntimo, cómo diseñamos la experiencia cotidiana. Convenience Culture define un paradigma muy reconocible, productos y servicios que existen para ahorrarnos tiempo, esfuerzo y, sobre todo, fricción. La suma de automatismos, interfaces suaves y “un clic y listo” ha convertido la comodidad en un derecho adquirido. La IA y la robótica actúan como esteroides de esa cultura, empujando cada vez más tareas hacia la automatización. El informe reconoce que demasiada comodidad produce efectos secundarios. Desaparece la sensación de logro, se diluye la noción de habilidad, se instala una especie de apatía funcional donde todo “funciona” pero nada implica realmente al usuario. El diseño, en este contexto, corre el riesgo de convertirse en gestor de pasividades. 

Skillization: diseñar fricción que se disfruta

Aquí entra Skillization, el contra-movimiento que reivindica el aprendizaje, la adquisición de habilidades y la autoeficacia como nuevos indicadores de bienestar. La idea es potente, se trata de rediseñar experiencias en las que el usuario tenga algo que hacer, que aprender, que dominar. En lugar de esconder la complejidad, los proyectos destacados en el informe la convierten en un juego accesible, instrumentos musicales electrónicos que bajan la barrera de entrada, integran tutoriales y permiten improvisar desde el minuto uno, pero sin expulsar al usuario del proceso creativo. Plataformas financieras que transforman el pánico a la inversión en sensación de control, a través de interfaces claras, visualizaciones comprensibles y mecanismos de seguridad transparentes. Apps deportivas y wearables que no solo miden pasos, sino que ayudan a entender el propio cuerpo y a diseñar rutinas sostenibles, mezclando datos duros con soporte emocional. 

Hay también una dimensión material muy interesante, la artesanía y el DIY se colocan en el centro de una nueva idea de resiliencia. Desde herramientas de jardinería sin cables, ergonómicas y reparables, hasta gallineros inteligentes con cámaras y sensores, el informe dibuja un paisaje donde cultivar tus tomates, montar tu huerto o cuidar animales se convierte en diseño de futuro, no en excentricidad rural. El cuerpo, en este contexto, se convierte en laboratorio de auto-optimización, sí, pero también en escenario de comunidad, plataformas de entrenamiento compartido, ecosistemas enteros de recuperación física y mental, tecnologías que convierten la práctica deportiva en una coreografía de datos, equipamientos y espacios. Skillization no niega la tecnología, la doméstica. La IA deja de ser una máquina que hace cosas “por ti” para convertirse en un acompañante que te devuelve feedback, te enseña y te anima a seguir. El objetivo no es minimizar la fricción, sino convertirla en un placer bien diseñado. 

Next Nature: naturaleza, pero versión beta

El tercer bloque entra en terreno filosófico: ¿qué entendemos hoy por “naturaleza”? Durante décadas hemos jugado a separarlo todo en dos cajas: lo natural (bosques, animales, “lo salvaje”) frente a lo cultural (ciudades, tecnologías, cuerpos intervenidos). Ese esquema se está desmontando. Next Nature plantea que esa división ya no funciona. No hay naturaleza sin impacto humano, ni actividad humana sin consecuencias ecológicas: ambos sistemas están completamente entrelazados. El clima, el urbanismo, la alimentación, la salud… todo forma parte de un mismo continuo híbrido. En este marco, el diseño deja de limitarse a “no dañar” y pasa a imaginar ecosistemas compartidos:

Arquitecturas y espacios que se conciben como estructuras vivas, donde humanos y no humanos cohabitan desde soluciones de agricultura urbana hasta edificios que integran biodiversidad de forma activa. Materiales experimentales que remezclan biología y tecnología, desde biomateriales a soluciones de captura o gestión de recursos, siempre con una mirada sistémica. Tipologías domésticas que disuelven la frontera entre casa, trabajo y naturaleza, integrando vegetación productiva, ciclos de agua, energía distribuida. 

Next Nature funciona casi como un cambio de lente: la naturaleza deja de ser el decorado que ponemos en el render, o el “verde” que se añade al final, y pasa a ser la infraestructura invisible sobre la que se sostiene todo lo demás. 

Human Enhancement: cuerpos como interfaz definitiva

En paralelo, la tecnología está colonizando el cuerpo desde todos los ángulos: wearables, prótesis, dispositivos médicos, cosmética avanzada, neurotecnologías discretas. El informe agrupa todo esto bajo Human Enhancement, la ampliación de capacidades humanas, tanto físicas como cognitivas y sensoriales. Aquí el diseño se mueve en un terreno delicado, datos de salud cada vez más detallados, recogidos por relojes, sensores textiles o dispositivos íntimos, que prometen prevención, personalización y control. Productos que actúan sobre la mente: desde aplicaciones de psico-mejora hasta entornos que monitorizan el estrés y ajustan luz, sonido o temperatura para modular el estado de ánimo. Prótesis y ayudas técnicas que ya no se esconden, sino que se convierten en statement estético, piezas de moda, símbolos de identidad. 

El informe insiste en que aquí el diseño no es neutro, cada dispositivo lleva incorporada una definición de “normalidad”, de “belleza”, de “salud”.  Y con ella, riesgos de desigualdad ¿quién accede a qué mejoras?, dependencia ¿qué pasa cuando no tenemos el gadget? o vigilancia. Por eso habla de “design for care” más que diseñar para el control y la maximización de rendimiento, se trata de diseñar para el cuidado, la autonomía y la reversibilidad. Eso implica modularidad, transparencia sobre lo que se mide y cómo, posibilidad de desconectar y una ética clara sobre qué límites no se deben traspasar. En resumen, los cuerpos se convierten en la interfaz definitiva, y el diseño en la disciplina que media entre ciencia, mercado y experiencia vivida. 

Unfolding Cities: las megaciudades como laboratorio de todo

La última pareja de tendencias mira a la ciudad. Más de la mitad de la población mundial vive ya en áreas urbanas y la cifra seguirá creciendo. Las ciudades son el escenario donde se materializan todas las tensiones anteriores: clima, movilidad, desigualdades, consumo, cultura. 

Unfolding Cities describe ese proceso de expansión y densificación masiva, megaciudades que crecen a gran velocidad, nuevos barrios diseñados casi desde cero, infraestructuras gigantescas que definen cómo se mueven personas, datos y mercancías. El diseño, aquí, se expresa a escala XXL. La visualización de complejidad se vuelve un mercado en sí mismo, mapas dinámicos de riesgos climáticos, maquetas robóticas que suben y bajan para representar escenarios urbanos, interfaces con capas de información que solo existen en pantallas de control. Ver la ciudad desde arriba ya no es solo una metáfora, es una industria.

Urban Villages: ojos a la altura de la calle

Frente a esa lógica de “vista aérea”, el contra-movimiento Urban Villages baja la mirada a la altura de la persona. La pregunta cambia y ya no es “cómo conectamos todo con todo”, sino “cómo se vive realmente un barrio”. Urban Villages se fija en la transformación de “no-lugares” (rotondas, pasos inferiores, descampados, cubiertas) en espacios con identidad: plazas, jardines, instalaciones culturales efímeras. La redensificación a pequeña escala, ampliaciones puntuales, arquitecturas “parásitas” sobre edificios existentes, pocket parks que aparecen donde antes solo había espacio residual. La creación de comunidad como objetivo explícito: proyectos que mezclan usos, promueven cooperación vecinal, integran comercio local, educación, deporte, cuidado. 

El informe habla de urban acupuncture: intervenciones precisas y relativamente pequeñas capaces de detonar cambios sociales y ambientales significativos a su alrededor. También de cómo las “slums” o asentamientos informales pueden leerse no sólo como problemas, sino como contextos para un diseño participativo que mejore servicios, infraestructuras y derechos sin borrar la identidad local. La tensión gentrificación–autenticidad aparece aquí con toda su ambigüedad, elevar un barrio puede expulsar a sus habitantes y no intervenir puede consolidar desigualdades. La clave estaría en diseñar con los residentes, no sobre ellos, y aceptar que la autenticidad puede venir tanto de la memoria como de las nuevas comunidades que llegan. 

Conferencia en iF Design 2026

iF Design Trend Conference 2026

Lo que implica todo esto para el diseño

Si hay un hilo conductor en el iF Design Trend Report 2026 es que el diseño ya no puede limitarse a “resolver problemas” en el sentido clásico. Cada decisión estética, tecnológica o espacial reconfigura relaciones: entre personas, con las máquinas, con el entorno. Quizá la imagen más potente sea la metáfora de la “vista de pájaro” y la “vista a ras de suelo”. El diseño hoy necesita las dos: el zoom out sistémico que entiende infraestructuras, datos y futuros posibles, y el zoom in que se fija en cómo se siente una interfaz en la mano, un banco al sol o una prótesis sobre la piel. Entre ambos niveles se abre el espacio donde el diseño deja de ser decoración del futuro y se convierte en instrumento para reprogramarlo.  Ahí es donde este informe insiste en situar a los diseñadores: como coreógrafos de tensiones, más que como estilistas de tendencias. 

Los premios iF Design 2026: el estado del diseño aquí y ahora  

El iF Design Award 2026 ha reunido más de 10.000 propuestas de más de 70 países, consolidando el premio como uno de los termómetros más precisos de lo que está pasando en el diseño global hoy. Desde productos físicos hasta servicios digitales, pasando por arquitectura, branding, UX y sistemas complejos, los proyectos premiados dibujan un paisaje donde la innovación se reparte entre grandes marcas consolidadas y estudios independientes que experimentan en los márgenes.

If Design Award 2026. Fotos: Marlena Waldhausen, Liesa Johannssen, Sophie Kirchner

Bajo el siguiente enlace puedes ver todos los premios ganadores de este 2026

Ver el iF Trend Design Report 2026 aquí 

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