04.05.2026. Medellín

Foto: Yohan López
En el marco de la exposición Nos habitan pájaros y montañas, curada por Marielsa Castro en el Museo de Arte Moderno de Medellín, el artista Asicaz Monzón (Medellín, 1989) presenta su serie Égida, un conjunto de ocho esculturas en cerámica que operan como presencias ambiguas entre lo animal, lo ritual y lo protector. Crecido en Santa Elena, en las afueras de Medellín, Monzón desarrolla una práctica que se alimenta de la experiencia directa con el bosque y sus dinámicas invisibles. Sus piezas evocan animales que no siempre se ven, pero que sostienen el equilibrio del ecosistema: criaturas nocturnas, evasivas o en riesgo de desaparecer. En Égida, estas presencias toman forma a través de cuerpos zoomorfos, en algunos casos con tres cabezas, que sugieren simultáneamente vigilancia, acecho y resguardo.
As part of Nos habitan pájaros y montañas, curated by Marielsa Castro at the Museo de Arte Moderno de Medellín, Asicaz Monzón (Medellín, 1989) presents Égida Series, a group of eight ceramic sculptures that operate as ambiguous presences between the animal, the ritual, and the protective. Raised in Santa Elena, on the outskirts of Medellín, Monzón’s practice draws from direct experience with the forest and its unseen dynamics. His works evoke animals that are not always visible yet sustain ecological balance: nocturnal, elusive, or endangered beings. In Égida Series, these presences take shape through zoomorphic bodies—some with three heads—suggesting vigilance, threat, and protection at once.


El término “égida”, proveniente de la mitología griega, remite a la idea de escudo o protección. Bajo esta noción, las esculturas funcionan como objetos de proyección para el bosque: dispositivos simbólicos que mutan, como un cilindro que se transforma según la necesidad de los animales que representa o invoca. Son entidades en tránsito, definidas por su capacidad de adaptación. Formalmente, la obra establece un diálogo entre lenguajes contemporáneos y saberes ancestrales. Monzón retoma el vocabulario volumétrico de tradiciones prehispánicas como Tumaco-La Tolita y Quimbaya, integrando técnicas cerámicas como el uso riguroso de esmaltes y engobes.
The term “égida,” derived from Greek mythology, refers to the idea of a shield or protection. Under this notion, the sculptures function as objects of projection for the forest: symbolic devices that mutate, like a cylinder that transforms according to the needs of the animals it represents or invokes. They are entities in transit, defined by their capacity for adaptation. Formally, the work establishes a dialogue between contemporary languages and ancestral knowledge. Monzón draws on the volumetric vocabulary of pre-Hispanic traditions such as Tumaco–La Tolita and Quimbaya, integrating ceramic techniques such as the rigorous use of glazes and engobes.


Entre Medellín y Nueva York, donde el artista desarrolla su práctica, construye una obra que insiste en la necesidad de pensar el equilibrio ambiental desde una dimensión simbólica. La serie Égida más allá de representar el mundo natural, la invoca, la protege y, al mismo tiempo, advierte sobre su fragilidad.
Between Medellín and New York, where the artist develops his practice, he builds a body of work that insists on the need to think about environmental balance from a symbolic dimension. The Égida series, beyond representing the natural world, invokes it, protects it, and at the same time warns of its fragility.

