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The Vessel

Con 45 metros de altura, 16 niveles, 154 tramos de escaleras interconectadas, 2.500 escalones individuales y 80 pasarelas, The Vessel fue concebido por Heatherwick Studio para la ciudad de Nueva York con la idea de convertirlo en un referente arquitectónico que además de proponer el encuentro entre sus visitantes, ofrecía la posibilidad de disfrutar de nuevas perspectivas de la ciudad.

Por: Ana Cárdenas Jaramillo

©️ Heatherwick Studio, NY

La atracción que costó más de 150 millones de dólares ha sido ampliamente cuestionada por ser un desperdicio de acero, cobre y vidrio. The Vessel es el ejemplo perfecto de las intenciones detrás del complejo Hudson Yards, construido por Related Companies y avalado por el gobierno de Michael Bloomberg; el desarrollo inmobiliario más grande de la historia reciente de Nueva York y el que quizás hace más evidente su desconexión con el área urbana que lo rodea. Sus grandes edificios corporativos, las construcciones de dimensiones monumentales, un centro comercial con recorridos interminables, la plaza rodeada por pasajes que no llevan a ningún lugar, y los aparcaderos excesivos, parecen haber sido pensados para un público muy específico: turistas, individuos con altos ingresos, y no para todos los ciudadanos. Algo predecible en una ciudad donde en los últimos años el uso del espacio público ha tomado una dirección que responde a intereses privados respaldados por administraciones locales. Varios arquitectos y críticos, entre los cuales se encuentran la redactora jefe de Architectural Record, Cathleen McGuigan, el crítico de arquitectura de Curbed, Justin Davidson, y el editor de Oculus, Alan G. Brake, han cuestionado el valor de este tipo de arquitectura, si soportará el paso del tiempo y la evolución de la ciudad. En especial, The Vessel ha sido duramente criticado por su diseño y emplazamiento. En su columna de opinión en Dezeen, Brake escribió: “Hudson Yards no está pensado para nosotros, porque “nosotros” significa que está pensado para mí, para tí, para cualquiera, para todos. Hudson Yards es para ellos; para ese pequeño grupo de personas con dinero, trabajadores con altos ingresos y turistas”. Y concluye, “Es la fantasía de un multimillonario sobre el futuro de la vida en la ciudad”.

©️ Heatherwick Studio, NY

©️ Heatherwick Studio, NY

©️ Heatherwick Studio, NY

Hace algunos años, cuando fue anunciado el proyecto, el diseñador Thomas Heatherwick explicó que su deseo era construir una estructura interactiva que permitiera a todos los ciudadanos y visitantes establecer relaciones con los otros y con el paisaje urbano, de allí que una escultura le pareciera insuficiente. Pero desarrollar una idea con inversión privada e intenciones públicas puede resultar complicado cuando no incluye a las comunidades a quienes está dirigida ni tiene en cuenta sus necesidades y limitaciones. En este caso, no se pensó en todos los cuerpos, mucho menos en aquellos cuya movilidad estuviera comprometida de alguna manera por la edad, el estado físico o la discapacidad. Para ser una atracción para todos los públicos, The Vessel privilegiaba bastante una única manera de ser visitada, y su noción de accesibilidad estaba resuelta por un ascensor que se detenía en tres de los catorce pisos. 

Hudson Yards es una propiedad privada, lo que al parecer permite que la junta de Related pueda tomar decisiones sin que tengan que pasar obligatoriamente por concertación pública. La resistencia a divulgar el diseño de The Vessel para discutirlo con la comunidad antes de su aprobación, también impidió la posibilidad de realizar una intervención colectiva temprana que quizás hubiera evitado las consecuencias. No se percataron de su hostilidad, ni de los riesgos que una estructura abierta de 45 metros de altura podría tener para personas vulnerables (o lo que es más probable, se trató como un asunto menor). La arquitectura ha revisado extensamente cómo el diseño afecta a las personas, y la infraestructura física de The Vessel, con sus barandas de vidrio -ubicadas a la altura promedio del nivel de la cintura de un humano adulto- no fueron suficientes para evitar los cuatro suicidios registrados desde su apertura. ¿Es posible que se sacrificara la seguridad y la prevención de daños por conservar la visibilidad? Después de los primeros incidentes fatales, la estructura estuvo cerrada mientras las cosas se calmaban. En marzo de 2021 la compañía hizo su reapertura implementando nuevas medidas de seguridad: carteles de advertencia para los visitantes, personal de seguridad formado en prevención del suicidio, la exigencia de entrar con un acompañante y el cobro de 10 dólares para ingresar. Todo, menos lo obvio -la junta local de la comunidad y expertos en prevención del suicidio habían recomendado usar de manera adecuada las barreras físicas- es decir, subirlas a un mínimo de dos metros, aún si la vista se viera comprometida.

En los últimos días de julio 2021 ocurrió otro incidente fatal, con lo cual la atracción ha sido cerrada indefinidamente, mientras algunos grupos y críticos están a favor de derribarlo. Por ahora (2023), se puedes visitar la base, pero no subir a la estructura.

Maqueta de una sección de The Vessel. ©️ Heatherwick Studio, NY

©️ Heatherwick Studio, NY

Renders de propuestas preliminares para el diseño de la estructura monumental. ©️ Heatherwick Studio, NY

Arquitectos: Heatherwick Studio / T. Heatherwick; S.Wood; L. Dudeney ; C. Bovis, E. Blixhavn, A. van Erp, F. Escudero, T. Farmer, S. Howson, J. In, N. Kocabas, P. Kotsovinou, B. Lavickova, A. Laing, E. Liverakou, P. Murphy, L. Plumbley, I. Ucros Polley, D. Portilla, J. Powers, M. Pratt, P. Romvári, V. Saarikoski, T. Tsurumaki.

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