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Leandro Erlich: Transformar la percepción

"La sorpresa en mi obra es un detonador. Siempre busqué el factor sorpresa como una forma de detener al espectador, para hacerle ver que las cosas tienen diversos grados de ´realidad´”.

Edificio, 2011.  104 LE CENTQUATRE, París. Cortesía Leandro Erlich Studio.

Cualidades como ingenio, agudeza y espectacularidad, hacen parte de las obras del artista argentino Leandro Erlich (1973), quien trabaja entre París, Buenos Aires y México. A través de objetos e instalaciones en el espacio donde usa estrategias de simulaciones escenográficas y el trompe l’oeil  (Trampantojo), logra capturar la atención del espectador que es invitado a cuestionarse eso que llamamos realidad, convirtiéndolo en un artista latinoamericano con una importante proyección y resonancia internacional.
Comenzó su carrera artística a los 18 años de edad realizando su primera exposición individual en el Centro Cultural Recoleta de Buenos Aires y, luego de recibir una serie de becas en el Fondo Nacional de las Artes y la Fundación Antorchas, pasó a estudiar en el Core Program, una residencia de artistas en Houston, Texas (Escuela de Arte Glassell, 1998), donde desarrolló dos de sus instalaciones más emblemáticas Swimming Pool y Living Room , trabajos en los que comenzó a explorar las bases perceptivas de la realidad y nuestra capacidad de interrogar estos mismos fundamentos a través de un marco visual. Así, “La arquitectura de lo cotidiano” como el mismo artista lo nombra, es un tema recurrente en su trabajo, destinado a crear un diálogo entre lo que creemos y lo que vemos, buscando cerrar la distancia entre el espacio del museo o galería y la experiencia estética de lo cotidiano.

Edificio, 2013. Barbican Art Gallery, Londres, 2013. Fotografía:Gar Powell Evans. Cortesía: Leandro Erlich Studio.

Swimming Pool, 1999. The 21st. Century Museum of Art of Kanazawa Kanazawa, Japón. Cortesía: Leandro Erlich Studio.

Lo cotidiano entonces representa en la obra de Erlich el camino idóneo para explorar los límites de nuestra percepción, haciendo de lo ordinario una experiencia extraordinaria. Elena Oliveras, autora de La metáfora en el Arte, y La cuestión del Arte en el siglo XXI, comenta sobre la obra de Erlich que este “recrea lo real por substracción de la función, más allá de la utilidad de las cosas y de los condicionamientos pragmáticos. Vemos el ascensor a partir de que este deja de contenernos. Vemos la escalera a partir de que se frontaliza. Vemos al espejo a partir de que este deja de reflejarnos”.
Así, lo que su obra reclama no es justamente el cambio de la naturaleza de los objetos, sino el cambio del sujeto frente al mundo, pues el propósito no es otro que inducirnos a que veamos más de lo que sabemos sobre las cosas; es decir, “abrir nuevas puertas de percepción”; por ejemplo, Living Room de 1998, se trataba de una sala de estar que generaba un efecto inquietante, dada la presencia de un espejo que reflejaba todo el ambiente, menos la imagen del espectador. La ilusión radicaba entonces en que no se trataba de un espejo sino de una abertura que daba a una sala simétrica e invertida que recreaba falsamente la vista de un espejo.

Living Room, 1998. Técnica mixta, madera, vidrio, acero, mobiliario. Dimensiones variables.

Vestidores, 2008. Galleria Continua San Gimignano, Italia. Cortesía: Leandro Erlich Studio.

Camisas, 2012. Galería Ruth Benzacar, Buenos Aires, Argentina. Cortesía: Leandro Erlich Studio.

Camisas, 2012. Galería Ruth Benzacar, Buenos Aires, Argentina. Cortesía Leandro Erlich Studio.

En el año 2000 fue invitado a participar en la Bienal de Whitney con la obra Rain, y en el 2001 se convirtió en representante de Argentina en la 49 Bienal de Venecia con Swimming Pool, su emblemática obra que forma parte de la colección permanente del Museo de Arte del Siglo XXI de Kanazawa (Japón) y del Museo Voorlinden (Países Bajos). A partir de estas participaciones y su aparición en otras bienales como La Bienal de La Habana (2000), la Bienal de Estambul (2001), Bienal de Shanghái (2002), Bienal de São Paulo (2004) y otras; así como en la Trienal de arte Edhigo-Tsumari, Japón (2006), la muestra Nôtre Histoire, en el Paláis de Tokyo, París (2006), y su invitación a instalar una obra en el patio exterior del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, el nombre de Leandro Erlich se ha posicionado con fuerza a través de un trabajo coherente y excepcional entre los renglones del arte contemporáneo.

Por otra parte, como ha comentado Victoria Verlichak, al artista le interesa el arte como instrumento de integración, y quizá por esto busca instalar innumerables obras en el espacio público. Para la Bienal de Nueva Orleans en 2008, Erlich concibió la obra Ventana y escalera. Demasiado tarde para recibir ayuda; una pieza realizada después del huracán Katrina donde meditativo sobre la presencia de la ausencia, imaginó una situación imposible: una escalera apoyada en una ventana de los restos de una casa flotando en el aire. Con esta pieza, tenía la intención de conmemorar una pérdida, y más allá de las circunstancias, la obra reflexionaba sobre una doble imposibilidad a la vez contradictoria y vital: el ser humano no puede resistir algunas situaciones dramáticas, sin embargo, las resiste.

Ventana y escalera. Demasiado tarde para recibir ayuda, 2008. Cortesía Leandro Erlich Studio.

Elevador de muebles. El movimiento definitivo, 2012. Cortesía Leandro Erlich Studio.

Elevador de muebles. El movimiento definitivo, 2012. Cortesía Leandro Erlich Studio.

“No me molesta que el espectador pueda entender el artificio, porque es la manera de abrir el camino para que vaya encontrando metáforas que reinterpreten sus experiencias. No hay mejor manera de aprender que a través de la experiencia. Ella lleva a profundizar y a modificar mucho más que la mera incorporación de conceptos”. Entrevista con Elena Oliveras para ArtNexus.

Otra de sus obras más impactantes de site-specific en el espacio público es La Democracia del Símbolo, 2015. Los espectadores de la ciudad de Buenos Aires se levantaron una mañana y sorprendidos, fueron testigos de que la punta del Obelisco, un ícono de la ciudad construido en 1936 por el arquitecto modernista Alberto Prebisch, había sido “raptada”. La obra fue un proyecto de arte público monumental en el que colaboraron el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (MALBA), la Fundación Costantini, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y la empresa Fate, la mayor productora de neumáticos de Argentina.
La configuración de la obra tuvo dos momentos importantes; en primer lugar, en el emplazamiento del Obelisco el artista intervino directamente el monumento haciendo desaparecer su cúspide, para luego, hacerla reaparecer en el MALBA con una reproducción a escala real. Así, el público pudo ingresar a la cúspide con entrada libre y gratuita y disfrutar de las cuatro vistas aéreas del monumento central en el imaginario de los ciudadanos.

La Democracia del Símbolo, Buenos Aires, 2015. Cortesía Leandro Erlich Studio.

La Democracia del Símbolo, Buenos Aires, 2015. Cortesía Leandro Erlich Studio.

La Democracia del Símbolo, Buenos Aires, 2015. Cortesía Leandro Erlich Studio.

Fotografías, La Democracia del Símbolo, 2015. Cortesía Leandro Erlich Studio.

En el año 2019 tuvo su primera muestra antológica en Latinoamérica en el MALBA titulada Liminal, donde se reunieron un conjunto de veintiuna instalaciones de gran impacto visual, producidas desde 1996 hasta el 2019. Con la curaduría de Dan Cameron, las obras fueron exhibidas sin un sentido cronológico, pues “El impacto acumulado de experimentar varias obras de Erlich en una sola exposición intensifica nuestra conciencia de una dualidad inherente a lo real, y hace que nos preguntemos en qué circunstancias podríamos afirmar con seguridad que estamos efectivamente aquí o allá”, sostuvo el curador. La muestra fue llevada en el 2022 al Pérez Art Museum de Miami (PAMM), en coincidencia con la Semana del Arte de Miami y se trató de igual forma de la primera exposición individual del artista en Estados Unidos.

Por otra parte, hasta el 4 de octubre del 2023, el Palazzo Reale en Milán – Italia, exhibe diecinueve de sus obras emblemáticas en una exposición monográfica titulada Leandro Erlich. Oltre la soglia (más allá del umbral), donde su curador Francesco Stocchi, hizo hincapié en el hecho de que, junto a los espejos y la luz, el público es materia básica de las obras de Erlich. “Erlich nos lleva a un más allá mágico, donde lo posible se vuelve imposible, pero que sorprende y emociona gracias a un gran sentido estético y a una poesía fuertemente intrínseca. El resultado es explosivo, divertido, apasionante, inolvidable”.

Nubes, Vista de la exposición en el MALBA. Fotografía: MALBA.

El Aula, 2017/2019. Madera, ventanas, escritorio, sillas, puerta, vidrio, luces. Dimensiones variables.

Leandro Erlich. Fotografía: Juano Tesone. Cortesía: Leandro Erlich Studio.

Ha recibido numerosos premios; entre ellos, el Roy Neuberger Exhibition Award (Nueva York, 2017), la nominación al Prix Marcel Duchamp (París, 2006), el UNESCO Award (Estambul, 2001), el Premio Leonardo (Museo Nacional de Bellas Artes, Buenos Aires, 2000) y el Premio Fondo Nacional de las Artes (Buenos Aires, 1992).
Con todo lo anterior, podemos afirmar que Leandro Erlich, declarado como un artista conceptual que trabaja “en el reino de lo real”, transforma nuestra percepción abriendo la imaginación, subvirtiendo la normalidad y haciéndonos repensar en los sistemas de representación en el arte, proponiendo acciones que construyen y deconstruyen situaciones que dan una intrigante vuelta simbólica a la vida.

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