SUSCRÍBETE

APOYA

Inflexión a la memoria

Narra la historia de amor entre dos cuerpos nómadas, de viajeros errantes expulsados de su lugar de origen que dejan atrás antiguas formas de vida, culturas y costumbres en busca de un nuevo horizonte. El contacto humano aparece como un lazo de unión en el proceso del éxodo, donde los cuerpos estáticos y los paisajes opacos funcionan como una metáfora de la nostalgia por el pasado y la pérdida de territorio; al igual que la tensión estética generada por el contraste entre prendas, accesorios, paleta de color y el entorno mismo.











Fotografía: Juan Camilo Estévez
Producción y Dirección Creativa: Vanessa Rueda | Sebastián Canabal |
Sara Serrato | Maria Camila Henao Camila Cerón | Geraldine Sánchez
Modelos: Lia Catalina Perea | Cristian Baena

Joyería:
Paula Mendoza para Joyería Cano

Vestuario:
Jumpsuits Daniela Marín
Piezas tejidas y vestido café: Karen González
Vestido azul: Valentina González
Abrigo tejido: Daniela Solorzano
Pantalón y capa: Viviana Quiroga
Cuello tortuga Mesh: Sebastian Canabal

Más de EXCLAMA

Maurizio Cattelan convierte la Neue Nationalgalerie en una pesadilla de vidrio

En NIGHT, Maurizio Cattelan convierte el pabellón de cristal de Mies van der Rohe en una especie de iglesia contemporánea.

La máquina de mirar de David Lamelas

En The Machine, David Lamelas explora cómo el tiempo, la información, la luz y el espacio condicionan nuestra percepción.

Ofrenda: ritual, resto y ciudad

Ofrenda transcurre a orillas del río Medellín, donde sangre, carne, agua e infraestructura urbana convergen en una reflexión sobre sacrificio, supervivencia y extracción.

Ofrenda: Pablo González

Pablo González presenta una video-instalación en Más Allá, Bogotá.

Gala Porras-Kim y las derivas del archivo

En El movimiento de un registro fluvial, Gala Porras-Kim cuestiona cómo los museos preservan y construyen la historia. Una reflexión sobre archivo, memoria y las formas de ejercer cuidado y control.

Casa Tejida; vivir entre la casa y el bosque

Casa Tejida, diseñada por Santiago Pradilla y Zuloark, se posa entre el bambú de una ladera cafetera en Colombia como un refugio ligero, abierto al paisaje. Construida junto a artesanos y habitantes locales, la casa explora una forma de habitar en diálogo con la topografía, los materiales y el bosque.