25.08.2025

A través de la comida, Idan Gilony nos cuenta una historia que provoca una vivencia sensorial y personal para quienes participan. Convierte la gastronomía en una experiencia que trasciende la comida y se convierte en un puente entre el arte, el diseño y la performatividad. Director creativo, diseñador y curador radicado en Berlín, Gilony viene de un trasfondo ligado a la moda, que fue su punto de partida. Su trabajo se ha movido “de la tela a la comida, de la pasarela al ritual”.
Through food, Idan Gilony tells a story that creates a sensory and personal experience for those who take part. He turns gastronomy into something that transcends food itself, becoming a bridge between art, design, and performativity. A creative director, designer, and curator based in Berlin, Gilony comes from a background rooted in fashion, which was his starting point. His work has moved “from fabric to food, from runway to ritual.”

A lo largo de su trayectoria ha explorado distintas expresiones creativas, siempre con una sensibilidad estética que lo distingue. Es fundador de Gemello, un espacio culinario basado en plantas en Berlín, y de UY Studio, marca multidisciplinar que actualmente se centra en objetos para el hogar y fragancias. Desde allí lanzó CORE, una colección de vajillas premium fabricadas en Europa, concebida desde la modernidad y definida por un diseño minimalista, adaptable y elegante.
Throughout his career, he has explored different creative expressions, always guided by a distinctive aesthetic sensibility. He is the founder of Gemello, a plant-based culinary space in Berlin, and UY Studio, a multidisciplinary brand now focused on homeware and fragrances. From there he launched CORE, a premium tableware collection crafted in Europe, conceived in modernity and defined by a minimalist, adaptable, and elegant design.

Gilony guía a su público en experiencias donde la comida se convierte en un elemento emocional central. Reconoce el impacto que puede tener en las personas y lo integra como parte fundamental de sus propuestas culinarias. El espacio también juega un papel esencial: con elementos performáticos y una dirección de arte cuidadosamente conceptualizada, explora la dualidad entre minimalismo y dramatismo, crudeza y ternura.
«Mi enfoque se basa en cuestionar: ¿Qué esperamos de una comida? ¿De un espacio? ¿De la belleza? Esa curiosidad es la que me impulsa, desde los ingredientes que elijo hasta la manera en que las personas se mueven por un lugar. Mi trabajo no busca impresionar; busca conectar. Romper la superficie, invitar a la reflexión y dejar un rastro de emoción».

Gilony immerses his audience in experiences where food becomes a central emotional element. He understands the impact it can have on people and integrates it as a fundamental part of his culinary proposals. The space also plays a key role: with performative elements and carefully conceptualized art direction, he explores the duality between minimalism and drama, rawness and tenderness.
«My approach is rooted in questioning: What do we expect from a meal? From a room? From beauty? That curiosity gives me drive, from the ingredients I choose to the way people move through a space. My work doesn’t aim to impress; it aims to connect. To break through the surface, invite reflection, and leave a trace of emotion.»


Su trabajo nos invita a preguntarnos sobre nuestra relación con la comida y las experiencias que generamos a su alrededor. Plantea preguntas sobre sus límites y nos propone vivirla de manera consciente, casi como un ritual. Integra elementos de la naturaleza que llenan las mesas de vida, donde cada detalle importa: desde la vajilla hasta las flores y los colores que protagonizan la escena. Cada decisión está pensada para que el público conecte de una manera distinta y más profunda con la experiencia. Es una forma de entender la gastronomía como un lenguaje, capaz de crear vínculos, despertar memorias y transformar la manera en que habitamos un momento.
His work invites us to question our relationship with food and the experiences we create around it. He poses questions about its limits and encourages us to live it consciously, almost as a ritual. He integrates elements of nature that fill the tables with life, where every detail matters: from the tableware to the flowers and the colors that take center stage. Every decision is designed to help the audience connect in a different and deeper way with the experience. It is a way of understanding gastronomy as a language—one that can create bonds, awaken memories, and transform the way we inhabit a moment.

