02.03.2026. Medellín

En el Alto de Las Palmas, a las afueras de Medellín, Garden of the Soul (2025) es un centro de yoga de 250 m² diseñado por ar_ea. Concebido como un espacio para la práctica y la pausa, el proyecto organiza la experiencia desde el recorrido. Fundado en 2017 por la arquitecta Amalia Ramírez, el estudio entiende cada obra como un ejercicio de experimentación entre arte y reflexión espacial. Su trabajo, desarrollado en distintas escalas y contextos, se caracteriza por una aproximación cuidadosa a la materialidad y a la forma en que los cuerpos habitan el espacio.
In Alto de Las Palmas, on the outskirts of Medellín, Garden of the Soul (2025) is a 250 m² yoga center designed by ar_ea. Conceived as a space for practice and pause, the project structures the experience through movement and sequence. Founded in 2017 by architect Amalia Ramírez, the studio approaches each commission as an exercise in experimentation between art and spatial reflection. Its work, developed across different scales and contexts, is marked by a careful attention to materiality and to the ways bodies inhabit space.



En Garden of the Soul, la transición comienza antes de entrar al salón principal. Una secuencia de jardines —sonoro, seco y de luz— acompaña el paso desde el exterior hacia el interior, preparando el ritmo de quien llega. El acceso se da a través de un túnel revestido en madera de roble con iluminación integrada en la arquitectura. Este primer tramo conduce a un pasillo rectangular donde aparece una pieza circular en piedra natural tallada a mano, con una fuente de agua en el centro. El sonido del agua acompaña el gesto de descalzarse, de servirse algo caliente, de entrar poco a poco en la práctica.
At Garden of the Soul, the transition begins before entering the main studio. A sequence of gardens — sound, dry, and light — accompanies the shift from exterior to interior, gradually adjusting the rhythm of those who arrive. The entrance unfolds through a tunnel clad in oak, with lighting integrated directly into the architecture. This initial stretch leads to a rectangular corridor interrupted by a circular stone volume, hand-carved from natural rock, with a water fountain at its center. The sound of water accompanies the gesture of taking off one’s shoes, pouring something warm to drink, and slowly easing into the practice.



La materialidad del proyecto —roble, piedra, agua y luz— se combina con una estructura geométrica clara, donde muros rectos y curvas precisas definen los espacios. En la sala principal, grandes ventanales abren la vista hacia las montañas, incorporando el paisaje a la experiencia sin necesidad de gestos adicionales. Garden of the Soul no se limita a clases de yoga. Construye un recorrido donde el espacio prepara el cuerpo para entrar en un estado de calma y reconexión.
The project’s material palette — oak, stone, water, and light — is paired with a clear geometric structure, where straight walls and precise curves define the spaces. In the main studio, large windows frame the surrounding mountains, bringing the landscape into the experience without additional gestures. Garden of the Soul goes beyond hosting yoga classes; it constructs a sequence in which space itself prepares the body to enter a state of calm and reconnection.

