SUSCRÍBETE

APOYA

El parque Domino de Brooklyn pintó círculos para organizar el distanciamiento social

Para evitar las multitudes y garantizar el distanciamiento social, la ciudad de Nueva York ha pintado círculos blancos en el pasto del Domino Park de Brooklyn.

La iniciativa brinda a los visitantes guías visuales que delimitan áreas seguras de socialización, asegurando que puedan tomar el sol y disfrutar del tiempo al aire libre mientras mantienen la distancia requerida.

El alcalde de la ciudad, Bill de Blasio, declaró en una conferencia de prensa que las instrucciones para contener el coronavirus están destinadas a relajarse en la gran manzana a mediados de junio y que las playas y piscinas públicas se mantendrán cerradas. Además, afirmó que el acceso a algunos parques como el Central Park, el parque del río Hudson y el Domino será limitado y se reforzará la vigilancia en otros lugares como las playas para garantizar que los ciudadanos cumplan con el distanciamiento social. 

Todas las imágenes por Marcella Winograd.

Más de EXCLAMA

Maurizio Cattelan convierte la Neue Nationalgalerie en una pesadilla de vidrio

En NIGHT, Maurizio Cattelan convierte el pabellón de cristal de Mies van der Rohe en una especie de iglesia contemporánea.

La máquina de mirar de David Lamelas

En The Machine, David Lamelas explora cómo el tiempo, la información, la luz y el espacio condicionan nuestra percepción.

Ofrenda: ritual, resto y ciudad

Ofrenda transcurre a orillas del río Medellín, donde sangre, carne, agua e infraestructura urbana convergen en una reflexión sobre sacrificio, supervivencia y extracción.

Ofrenda: Pablo González

Pablo González presenta una video-instalación en Más Allá, Bogotá.

Gala Porras-Kim y las derivas del archivo

En El movimiento de un registro fluvial, Gala Porras-Kim cuestiona cómo los museos preservan y construyen la historia. Una reflexión sobre archivo, memoria y las formas de ejercer cuidado y control.

Casa Tejida; vivir entre la casa y el bosque

Casa Tejida, diseñada por Santiago Pradilla y Zuloark, se posa entre el bambú de una ladera cafetera en Colombia como un refugio ligero, abierto al paisaje. Construida junto a artesanos y habitantes locales, la casa explora una forma de habitar en diálogo con la topografía, los materiales y el bosque.