07.10.2026. Brooklyn

En Traces and Echoes / Rastros y Ecos, Natalia Mejía Murillo convierte el estudio de Atelier García en una especie de tablero de investigación. Sobre grandes superficies oscuras se despliegan dibujos, fragmentos, herramientas, moldes, objetos encontrados, libros abiertos, materiales industriales y pequeñas esculturas que parecen haber llegado desde tiempos y lugares distintos. Ahí en el espacio, todo queda suspendido en una composición precisa, entre archivo, vitrina, mesa de trabajo y paisaje mental.
La exposición parte de una atención muy concreta a la materia. Metales, vidrios, papeles, huesos, reproducciones, relieves y formas cargan con una historia difícil de fijar, una serie de transformaciones mediante las cuales, una caja de cartón se vuelve hierro, un tubo adquiere presencia escultórica, el dibujo se despega de la pared y encuentra volumen. Mejía Murillo trabaja con esos desplazamientos sin forzarlos, dejando que los materiales hablen desde su peso, su desgaste, sus accidentes y sus asociaciones.
In Traces and Echoes, Natalia Mejía Murillo transforms the studio of Atelier García into a kind of research board. Across large dark surfaces, drawings, fragments, tools, molds, found objects, open books, industrial materials, and small sculptures unfold, as though they had arrived from different times and places. Here, everything is suspended within a precise composition, somewhere between archive, display case, worktable, and mental landscape.
The exhibition begins with a very specific attention to matter. Metals, glass, paper, bones, reproductions, reliefs, and forms carry histories that are difficult to pin down: a series of transformations through which a cardboard box becomes iron, a tube takes on a sculptural presence, or a drawing detaches itself from the wall and acquires volume. Mejía Murillo works with these shifts without forcing them, allowing the materials to speak through their weight, wear, accidents, and associations.



El montaje tiene algo de excavación, aunque evita la solemnidad del museo arqueológico. Las piezas no aparecen ordenadas para explicar una cronología ni para cerrar una interpretación y empiezan a funcionar más bien como pistas. Un caracol dorado, una figura animal, un dibujo de unas manos sosteniendo una esfera, una columna improvisada con vidrio y metal, planos, diagramas y papeles intervenidos abren una red de constelaciones que se mueve entre lo geológico, lo doméstico, lo astronómico y lo afectivo.
La fuerza de la muestra está en esa escala íntima. Cada elemento parece pequeño frente al muro, pero mantiene una presencia rara, casi insistente, los muros negros organizan esas relaciones y, al mismo tiempo, dejan que las piezas se escapen de cualquier taxonomía y funcionen como páginas ampliadas, como superficies de dibujo o como una suerte de pizarra donde las ideas quedan anotadas. Uno se acerca para mirar detalles y termina imaginando procedencias, usos, recorridos. Hay objetos que parecen restos de una civilización por venir, otros que conservan la energía de un taller en pleno proceso; es ahí donde la artista empieza a presentar un sistema vivo de formas que todavía están pensando.
The installation has something of an excavation to it, although it avoids the solemnity of the archaeological museum. The works are not arranged to explain a chronology or to close off interpretation; instead, they begin to function as clues. A golden snail, an animal figure, a drawing of hands holding a sphere, a makeshift column assembled from glass and metal, plans, diagrams, and altered papers open up a network of constellations moving between the geological, the domestic, the astronomical, and the affective.
The strength of the exhibition lies in this intimate scale. Each element seems small against the wall, yet maintains a strange, almost insistent presence. The black walls organize these relationships while simultaneously allowing the works to escape any fixed taxonomy, functioning instead as enlarged pages, drawing surfaces, or a kind of blackboard where ideas have been left behind. One approaches to look at details and ends up imagining origins, uses, and journeys. Some objects seem like remnants of a civilization yet to come; others retain the energy of a workshop still in progress. It is here that the artist begins to present a living system of forms that are still thinking.



También está presente la historia del dibujo dentro de la práctica de Mejía Murillo. Se percibe en los trazos de grafito, en los papeles marcados, en las composiciones que registran manos, esferas, cuerpos y materiales. Pero el dibujo no se queda contenido en la hoja y se prolonga en una pieza de metal, se pliega en una estructura, se convierte en relieve o encuentra un eco en los objetos dispuestos alrededor. La línea se vuelve medida, contorno, grabado, sombra y volumen; y las imágenes parecen tomar apuntes de una realidad que siempre está moviéndose.
Esa relación entre el dibujo y la escultura hace que el recorrido se vuelva como entrar a un laboratorio. Las mesas y los muebles bajos conservan la presencia del estudio, con libros, herramientas, lápices, pruebas y piezas en proceso. A la vez, cada elemento parece ocupar un lugar cuidadosamente decidido, dejando ver una sensibilidad muy particular en esa convivencia entre el gesto improvisado y la precisión. La exposición conserva la apertura del ensayo, aunque cada relación entre las obras está afinada con mucha atención.
The history of drawing within Mejía Murillo’s practice is also present. It can be sensed in the graphite marks, the marked papers, and the compositions that register hands, spheres, bodies, and materials. Yet drawing does not remain contained within the sheet. It extends into a metal piece, folds into a structure, becomes relief, or finds an echo in the objects arranged around it. The line becomes measurement, contour, engraving, shadow, and volume; and the images seem to take notes on a reality that is constantly shifting.
This relationship between drawing and sculpture makes the exhibition feel like entering a laboratory. The tables and low furniture retain the presence of the studio, with books, tools, pencils, tests, and works in progress. At the same time, each element seems to occupy a carefully considered place, revealing a particular sensitivity in the coexistence of the improvised gesture and precision. The exhibition preserves the openness of experimentation, even as each relationship between the works has been finely attuned.


En ese sentido, Traces and Echoes / Rastros y Ecos tiene una dimensión temporal muy especial. Las obras cargan con algo antiguo, aunque nunca se sitúan del todo en el pasado. Hay una sensación de futuro en ciertos materiales, en las superficies metálicas, en las estructuras armadas con precisión y en los objetos que parecen sobrevivientes de otra época. El presente aparece como un lugar atravesado por capas. Todo está ocurriendo al mismo tiempo, como si una herramienta de taller, un fósil, una imagen de archivo y una escultura recién hecha pudieran participar de la misma conversación.
Hay también algo muy generoso en la forma en que la artista permite que las piezas mantengan parte de su misterio. La exposición no entrega una explicación única ni obliga a seguir una lectura determinada y otorga a cada visitante la posibilidad de entrar por una imagen, un objeto o un detalle aparentemente menor. Una pieza conduce a otra, una superficie recuerda otra, una forma se replica o se deforma en un lugar distinto del espacio. El recorrido se arma a partir de aproximaciones, retornos y asociaciones que se activan poco a poco.
In this sense, Traces and Echoes has a particularly distinctive temporal dimension. The works carry something ancient, although they never fully belong to the past. There is a sense of the future in certain materials, in the metallic surfaces, in the precisely assembled structures, and in objects that seem to have survived from another era. The present emerges as a place layered with different times. Everything is happening at once, as if a workshop tool, a fossil, an archival image, and a newly made sculpture could all take part in the same conversation.
There is also something deeply generous in the way the artist allows the works to retain part of their mystery. The exhibition does not offer a single explanation or demand a predetermined reading, instead giving each visitor the possibility of entering through an image, an object, or an apparently minor detail. One piece leads to another, one surface recalls another, one form is replicated or distorted elsewhere in the space. The journey takes shape through approaches, returns, and associations that gradually become activated.



Esta muestra propone una mirada lenta, atenta a lo que suele quedar fuera de foco. En lugar de buscar una imagen total, Mejía Murillo trabaja con fragmentos, desvíos y asociaciones inesperadas. El resultado tiene algo muy bello y extraño, como entrar a una habitación donde cada cosa guarda una historia, aunque nadie termine de adivinarla por completo. Esa reserva, lejos de alejar al espectador, da ganas de quedarse más tiempo para descubrir como toda la muestra empieza a moverse.
Traces and Echoes, de Natalia Mejía Murillo, se inauguró el 26 de septiembre de 2026 en At One Hundred (Atelier García), ubicado en 100 Sackett Street, Brooklyn, Nueva York. La exposición se presenta junto a EXCLAMA Proyectos. Texto conceptual del proyecto Mariana Lagunes, curaduría por Clara Arango y Orlando García.
This exhibition proposes a slow gaze, attentive to what usually remains out of focus. Rather than seeking a total image, Mejía Murillo works with fragments, detours, and unexpected associations. The result is something both beautiful and strange, like entering a room where everything holds a story, even though no one can ever fully guess it. Far from distancing the viewer, this reserve makes one want to stay longer, to discover how the exhibition as a whole begins to move.
Traces and Echoes, by Natalia Mejía Murillo, opened on September 26, 2026, at At One Hundred (Atelier García), located at 100 Sackett Street, Brooklyn, New York. The exhibition is presented in collaboration with EXCLAMA Proyectos. Project concept by Mariana Lagunes, curated by Clara Arango and Orlando García.

