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[Cine]
Escrito por:
Sergio Oliveros Vega
Fotografía:
Salomón Shang por Mauricio Motta en L´Antiqüari
Tema:
Salomón Shang, director de cine español, nos habla en una entrevista sobre su visión acerca de las peuqueñas mafias que controlan el negocio del séptimo arte.
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El beso de la muerte - o el asesinato del cine de pequeño formato

Interior Noche Cines Casablanca

Es una noche helada, la reunión es con el propietario de la sala y director de cine Salomón Shang, quien recientemente ha estrenado el largometraje - CineClub-; una oda a los cines de arte y ensayo, a las salas vacías, a los pequeños cines que cierran por culpa de las multisalas y debido a las pocas ayudas para el cine de pequeño formato y la mafia detrás de los festivales, premios y subvenciones.

* Trailer CineClub

Una película sobre un cine que se cierra, sobre unos filmes sin audiencia (cuyo único público afectivamente implicado está formado por el protagonista de la película), y sobre una experiencia, la del consumo de cine en colectividad, que ha perdido su razón de ser. “¿Cuánto tiempo crees que va a durar esto?”, y “No lo sé. Pero no creo que sea mucho”, así se replican la taquillera y el proyeccionista de Cinéclub cuando se encuentran en la cabina de proyección.

Director: Salomón Shang

Intérpretes: Ana García Vives, Matthieu Duret, Manuel Rudi, Núria Prims, Tony Corvillo

Al llegar al punto de encuentro, en el hall esta una taquillera aburrida, envuelta en un abrigo y pasando las páginas de un libro que parece haber sido leído varias veces. Le informo de mi reunión y me invita a pasar a la sala de proyecciones. El anfiteatro esta vacío, la joven taquillera me acomoda en una silla en medio de la sala, luego ella se retira para, posteriormente, traerme un cenicero y marcharse una vez más. La luces se apagan, se abren las cortinas, en la pantalla se proyecta la cuenta atrás y comienza la proyección de El Halcón Maltés, tal vez la primera película del llamado cine negro. De repente, unas filas más adelante, se enciende un mechero; vislumbro un perfil trajeado y escucho una voz ronca que me dice pausadamente: ¡acérquese, y traiga el cenicero, por favor!

Salomón Shang: El principal problema es que hay un formato de películas que ya nadie se va a atrever a hacer. Porque los riesgos ahora son muy grandes.

Revista Exclama: ¿Qué solución se está ofreciendo?

S.S.: Ninguna. Porque opinan que cualquier documental, fíjese de lo que le hablo, debe costar por lo menos un millón de euros. Cuando todos somos conscientes de que un documental, a no ser que sea de la BBC, cuesta menos de cien mil euros.

R.E: ¿Hacia dónde pretende llevar esta tendencia el cine?

S.S.: A que la cinematografía de un país esté hecha con películas como Ágora o Avatar y a que las que no sean así, no tengan cabida. Y cometen un error muy grande, porque para que existan películas de este estilo deben existir otras treinta que no lo sean.

R.E: ¿Se está mal educando al espectador?

S.S.: Lo están llevando a la época de las tiranías, donde habían contadas películas que el régimen consideraba imprescindibles y solo se veían esas cinco. Entonces ahora, lo que no sea ese tipo de cine ya no tiene cabida. Y caen en un error, porque creen prever lo que el público quiere ver, y eso es imposible.

R.E: ¿Qué opciones de financiación tienen ahora los pequeños realizadores?

S.S.: Ninguna. Ya nadie va a querer producir una película de un realizador novel a no ser que venga avalado por un guion cuya capacidad de comercialización evidente. Otro tipo de productos más arriesgados, más alternativos o menos convencionales, dejarán de existir a partir de ahora. La tendencia general ordena que dejen de existir vocacionalmente. Lo que no contemplan es que hay películas con vocación alternativa, que luego se convierten en éxitos y estas películas están condenadas a desparecer. Porque estas películas no fueron concebidas para ser un éxito de taquilla, nacen con una vocación alternativa y se consolidan como éxito a posteriori.

R.E: ¿Qué criterios de selección se están teniendo para repartir las subvenciones?

S.S.: Lo más demencial sobre este tema, es que se está decidiendo cuáles películas se van a hacer y cuáles no. Pretenden dirigir la cinematografía de este país (España). Y además de estos estamentos, lo que pretenden es ensanchar su imagen, quieren ser reconocidos como aquellos que han conseguido hacer rentable la industria del cine español. Y esto es irreal, porque las subvenciones que le dan al cine no cubren más de la tercera parte de una producción, con lo cual al momento de valorar si la industria del cine es o no rentable, se ha de ver también otro tema más perverso, y es los impuestos que las productoras y las distribuidoras pagan. Superan el 25%, cifra que muchas veces supera la subvención otorgada.

R.E: ¿Qué le parece la participación de los canales privados en la producción de cine?

S.S.: Yo puedo entender que una televisión privada sea tan perversa como para conducir una ley, y si ésta dice que tiene que tener una cantidad de ingresos destinada al cine español, entonces que el canal destine todo este dinero a una sola película, de producción propia y para beneficio propio.

R.E: Hablemos de su próxima producción, El asesino a sueldo.

S.S.: Cine negro, un pizza western. Una relativización del spaguetti western. Un producto italo-americano, italiano por lo casposo y americano por el tipo de narración. Una película con vocación popular. Una película posmoderna en cuanto al tratamiento. Es una película muy grotesca con personajes que parecen sacados de un espectáculo de la Commedia dell arte.

R.E: ¿Cine negro, con personajes grotescos?

S.S.: Colaboré en unos documentales que se hicieron sobre atracadores profesionales y sobre personas que robaban con víctimas y todo esto conllevaba un contexto muy sórdido y muy negro, entonces se me ocurrieron estos personajes. Los delincuentes tienen todos un aspecto muy cómico. Son vulgares e histriónicos. En el cine a los mafiosos italo-americanos los pintan como personajes pausados, elegantes , serios y manipuladores. Pero el cine los ha hecho así, ellos eran propios de histrionismos , mal educados y estrafalarios.

* Trailer El Asesino a sueldo

El Asesino mata por dinero. Un médico esquizofrénico le diagnostica un cáncer, pero a él no parece afectarle, es un tipo duro. Una mujer poderosa, rica y desesperada, le encarga encontrar a su hija, y él acepta, también por dinero. Empieza entonces un periplo violento y ladino por un mundo corrupto. Escarlata, una puta yeyé, le acompaña en el viaje. Juntos recorren lugares extraños en un Ford Mustang de color rojo cereza, buscando a la niña, escapando de un inspector de policía surrealista y engreído, y de unos sicarios que le pisan los talones.

Él profesional, enfermo pero determinado; ella, artificial y ambiciosa. Así empieza un viaje trepidante hacia el abismo… y el billete sólo es de ida.

R.E: ¿Aceptaría hacer una película con dinero del narcotráfico?

S.S.: Sin ninguna duda, porque por hacer una película hay que hacer lo que sea. E incluso me parecería seductor. Porque de hecho ser director de cine es ser un delincuente. Es vender algo que es irreal, convencer a alguien para que te de dinero para hacer algo que él no sabe si harás. Es vender humo.

R.E: ¿Haría una película lavándole la cara a Pablo Escobar?

S.S.: Absolutamente. Convertiría a ese personaje tan siniestro y repugnante en un personaje simpático y extravagante. Es lo que ha hecho hollywood en muchas de sus películas. Se puede adulterar la consciencia del espectador e incluso la memoria. El genero del western es la manipulación de uno de los genocidios más grandes de la historia. Los vaqueros son los buenos. Vanagloriaron unos personajes semi presidiarios, forajidos que saquearon y violaron a sus anchas. Y ahora, son los buenos de la película.

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