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[Literatura]
Texto:
Natalia Alzate
Tema:
"Jumping" el mejor cortometraje de Osamu Tezuka, el padre del Manga y el Anime.
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JUGANDO A SALTAR

Vale la pena remarcar la energía, originalidad y claridad con las que Tezuka nos cuenta una gran historia, con un punto de vista único y sin necesidad de utilizar ni un solo dialogo.

“Jumping” (1984) es un cortometraje dirigido por el japonés Osamu Tezuka (1928-1989), más conocido como el “padre del manga”. "Jumping" es una obra cuya sencillez logra deslumbrar al espectador de principio a fin.

Esta pieza audiovisual tiene como argumento una simple situación: un niño que, una tarde cualquiera juega en su calle a saltar. Nada más cotidiano y escueto que esta acción, pero es la genialidad de Tesuka la que convierte este simple hecho en un sorprendente viaje, donde los saltos empiezan a ser cada vez más grandes y más amplios, permitiendo así al niño viajar del campo a la ciudad, de la tierra al mar, de tiempos de paz a tiempos de guerra. Lo que empieza como un simple juego, termina siendo un recorrido social y un retrato de la condición humana.

No en vano Osamu Tezuka es reconocido como el hombre al que debemos el Manga (comics) y el Anime (dibujos animados) como hoy los conocemos. Tezuka es nada más y nada menos que el padre de la primera serie de dibujos animados japonesa "Tetsuwan Atom" ("Astroboy"). Dentro de su trayectoria se destacan la calidad de su extensa producción, su capacidad de tratar temas nuevos y la creación de nuevas propuestas narrativas que hoy en día siguen sorprendiendo por su originalidad. Tezuka fue el precursor del estilo clásico de los personajes con ojos grandes y el primero en darle al Manga una duración más larga, una trama más compleja y narrada con un estilo mucho más cinematográfico. Su gran legado fue y es admirado por muchos directores, como lo son Stanley Kubrick o Hayao Miyazaki.

Aunque Osamu Tezuka es más conocido por sus animaciones comerciales, “Jumping” es parte de ese lado que, por ser más experimental y personal, resulta menos popular, pero no por esto menos interesante. Con esta pieza Tezuka demuestra su enorme sensibilidad narrativa y su gran perspicacia a la hora de contar una historia.

“Jumping” es un experimento en el que el autor explora de manera magistral las posibilidades del uso de un punto de vista subjetivo, y con la sencillez y elegancia de este recurso mantiene sorprendido a su espectador con cada salto. Vale la pena remarcar la energía, originalidad y claridad con las que Tezuka nos cuenta una gran historia, con un punto de vista único y sin necesidad de utilizar ni un solo dialogo.

Por si fuera poco, este film asombró a todo el mundo en su época, por la deslumbrante técnica con la que se rodó: una sola toma sin cortes, donde se grabaron más de 4,000 dibujos. Y aunque se podría sentir o pensar que en algunos momentos es repetitivo y un poco largo, lo que en realidad da fuerza y sorpresa a esta obra, es su delicioso contenido audiovisual que hoy, a pesar del tiempo, sigue sorprendiendo con la misma fuerza con la que lo hizo en su época.

Esta obra es un buen ejemplo de lo que un cortometraje debe ser. Muchas veces los directores pecan por ser demasiado pretenciosos e intentar contar grandes y complicadas historias; pero Tezuka tenía claro que un corto es un espacio que puede ser utilizado como laboratorio, para buscar esa libertad creativa que en otros formatos es difícil conseguir.

No hay que tener miedo de experimentar y jugar como si volviéramos a ser niños, de buscar nuevas formas y nuevas maneras de utilizar el lenguaje audiovisual.

Tezuka lo tuvo claro y jugó sin miedo.

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